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Sobre héroes y villanos

Nosotros somos así. Vamos del cero al infinito sin medida alguna, sin reparar en cambio de velocidades, sin repostar, sin paracaídas ni garantía de éxito. Nosotros somos “la roja”, una selección de fútbol orgullosa de ser la mejor del mundo hasta que vienen los holandeses y nos “cascan” 5 goles sin capacidad de reacción. Nosotros pedimos al día siguiente la cabeza de Casillas y empezamos a pensar que del Bosque es un “full” cuando hace apenas 90 minutos era nuestro héroe. Vamos que si lo era que no hay más que ver la de publicidad que se lleva hecha asesorando nuestra vida desde que nos hicimos los jefes del mundo, futbolísticamente hablando.

Nosotros hemos volcado nuestras frustraciones, que las tenemos, en todos los que alguna vez nos hicieron tener una ilusión. No entendemos que lo que teníamos que hacer, en el caso del balompié, a lo mejor ya está hecho. Si somos buenos, somos buenos. Aunque no siempre ganemos. Lo que está claro es que somos capaces…y eso es lo importante. Podemos tener un mal día, un mal año o un mal mes. Pero disponemos de más elementos positivos en nuestro ADN que negativos. Eso sí, a los negativos le sabemos sacar mucha punta.

La selección española se va a enfrentar dentro de nada a una selección que presume de ser “la roja” de toda la vida. Y tienen razón. Esos van a salir con ganas de darnos y de meternos goles. No nos escondamos a la realidad: pueden vencernos. Salen motivados porque consideran que les hemos robado el color y con ello su vínculo con la pasión por un deporte que nos hace héroes o villanos en segundos. Nos gusta porque nos da la posibilidad de estar arriba aunque por cualquier cosita, por ejemplo, 5 golecitos de nada, nos tratan como a desarrapados. ¡Ay! No es que nos guste sufrir, es que no sabemos vivir de otra manera. Metemos 12 goles y somos lo más grande y encajamos 5 y rozamos la mierda.

Sigo pensando, como escribí hace poco, que esa proyección de nuestras frustraciones tiene tanto que ver con el fútbol como con la política. En la transición española, tan cercana para unos, tan lejana y desconocida para otros, nos aferramos a nuestros políticos como los salvadores de nuestras vidas. Y así hemos ido haciéndonos los locos hasta que las evidencias han sido tajantes. Bueno, no todos, que estamos rodeados de corrupción por todos los lados y todavía hay quien no deja el cargo ni por asomo. Se han acostumbrado a esa manía nuestra de dejar pasar el tiempo hasta que algo bueno ocurra y nos adormile a todos. Hace 4 años, por ejemplo, nos hicimos los reyes del mundo con el balón y eso sirvió de bálsamo temporizador. Pero, claro, la vida, y sobre todo, la crisis, nos da una bofetada después de otra y ahora nos meten 5 goles y no sabemos a dónde mirar. Algunos se consuelan con la religión, pero otros han hecho del balompié y la política su creencia. Pues van buenos.

Si nos echan de los mundiales a la primera de cambio no le arriendo la ganancia a nadie. Ni a los futbolistas ni al seleccionador ni a los políticos que han ido manejando nuestras futboleras ilusiones a su favor como si meter goles, o pararlos, fuera cosa de ellos. Y mira que somos valientes.

Creo que esa valentía que de verdad poseemos, esa capacidad de lucha y esa honestidad que aún nos queda en algún sitio van a tener que salir a pasear en poco tiempo. La “balasera” de goles del otro día, y, especialmente, la escasa capacidad de practicar fútbol, no auguran un buen futuro. Querámoslos aunque pierdan, que puede pasar. Y hagámonos temporalmente de otro equipo si nos quedamos fuera. Traslademos nuestras ilusiones en función de nuestras necesidades. Y sigamos tirando para adelante hasta el final. Si no gana el equipo que elegimos, como malo, quedamos segundos. ¿Y a qué eso da moral?

María Díaz
Periodista
ww.mariadiaz.eu

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