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Nº Parados 21/07/2018

SEPE
3162162
EPA
3796100

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En este artículo, Joaquín Aguilar, coordinador del Área de Formación y Empleo de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) en Madrid repasa los problemas a los que se enfrenta el colectivo de personas transexuales a la hora de integrarse en el mercado laboral y en general, en nuestra sociedad. Muchas veces además provienen de otros países donde son perseguidos por su condición y necesitan regular su situación en España.  

No descubro yo nada aquí reconociendo que el colectivo de personas LGTB tienen sus derechos cercenados en mayor o menor medida en la totalidad de los países del mundo, bien por leyes discriminatorias y/o culpabilizadoras o bien costumbres o prácticas sociales que menoscaban los derechos de este colectivo. De este modo, a las personas LGTB se les niega el acceso a derechos básicos civiles, políticos, sociales y económicos, bien en las leyes, bien en prácticas que con el tiempo han sido consagradas por la comunidad.



 

Si las personas refugiadas ostentan fundados temores a ser perseguidas, en el caso que hoy nos ocupa (el de personas que solicitan asilo por razones de orientación sexual y de identidad de género), en esos fundados temores tienen una especial relevancia el entorno religioso, social y cultural de sus países de origen, ya que de estas circunstancias se alimentan situaciones tales como el rechazo familiar, la pérdida de amistades, de relaciones afectivas, la falta de derechos –si no de Derecho si de hecho-, las actitudes de desprecio (homofobia y transfobia) y la discriminación laboral entre muchas otras. Por tanto, estas personas son llevadas a la marginación, a la trastienda de cualquier vida.

 

El derecho a la igualdad implica el derecho a no ser discriminado. Al violarse el primero, se violenta automáticamente el segundo. Ésta es la puerta de acceso para sufrir el resto de violaciones de derechos:

 

1.- Se viola el derecho a la vida en los estados con pena de muerte para la sodomía (con los aspectos negativos que de seguro nos causa esta palabra, sin atenernos a razones razonables sobre el porqué).

2.- El derecho a no ser torturado ni a recibir un trato cruel, inhumano o degradante por las fuerzas policiales. La detención de sujetos “sospechosos” no es una excepción sino una norma en muchos países.

3.- Se niega la libertad de movimiento a parejas de personas LGTB de nacionalidades distintas porque no se reconoce la relación y el vínculo entre personas del mismo sexo.

4.- Se niega el derecho a la intimidad por la existencia de leyes que condenan la sodomía aun cuando esta se lleve a cabo en el ámbito privado.

5.- Se niega explícitamente la libertad de expresión, manifestación, reunión y asociación.

6.- El derecho a fundar una familia propia puesto que no se reconocen parejas homosexuales.

7.- Se restringen las prácticas religiosas, al entender muchas confesiones e iglesias que las personas que integran el colectivo LGBT son “especímenes que actúan en contra del orden moral y contra natura”.

8.- Se les niega el derecho al trabajo simplemente por su opción sexual o su identidad de género.

9.- El derecho a un juicio justo se ve claramente afectado por los prejuicios de la administración y los mismos jueces.

10.- La actitud homófoba y transfóbica de algunos médicos y personal de enfermería perjudica su derecho a la salud física y mental, llegando incluso al internamiento en instituciones mentales al tratar al colectivo como enfermo o con un desorden psiquiátrico.

11.- El ambiente de educadores/as y compañeros/as impide a menudo el derecho a la educación en plenitud.

 

Lo que CEAR ha reclamado históricamente a las administraciones a la hora de conceder estatutos de refugiado/a, no es que el colectivo tenga derechos especiales o adicionales, sino la observancia rigurosa de los mismos derechos que tiene la población heterosexual y que son reconocidos para la sociedad en general. No podemos negar que en todos los países existe discriminación. Dependiendo de la intensidad de ésta, la discriminación se transformará en persecución y por tanto estaremos hablando de la necesidad de protección internacional.

 

Recuerdo una de mis primeras entrevistas con una chica transexual en situación administrativa irregular en España hacía tres meses, que vino a asesorarse sobre cómo regularizar su situación por extranjería. Comentando su vida, que el maltrato y la violación constante por parte de familiares, policías, militares, etc., en su país, había sido continuo, ella me decía que eso había sido normal desde niña y que le había pasado en los tres países en los que había residido en mayor o menor medida, con lo que lo consideraba aspectos absolutamente normales y en motivo alguno fundamento para una petición de solicitud de asilo. Son muchas las mujeres transexuales extranjeras que creen que no tienen derecho a llevar una vida de mejor calidad, lo que me lleva a pensar en el alto nivel de desconocimiento que tienen con respecto a las fórmulas legales para regularizar su situación en España. En más de una ocasión he pensado que han sido educadas, formadas para llevar una existencia desprovista de lo que nosotros llamaríamos mínimos de calidad de vida. Sin duda, para los que trabajamos en DDHH, ésta es una importantísima tarea a realizar, […] la necesidad de desarrollar programas de sensibilización al interior de este grupo de personas transexuales. Es necesario pues que conozcan la información para solicitar asilo, que recobren la confianza en las instituciones, en las organizaciones, por tanto en las personas que trabajamos por los DDHH.

 

Es necesario que ellas valoren tener una documentación de cara a su integración social y por nuestra parte, continuar trabajando para que exista esa cobertura legal que les abra las puertas a mejorar su calidad de vida. La realidad es que ellas, cuando pisan este suelo europeo continúan sintiéndose discriminadas… por ser transexuales, porque muchas de ellas pueden ejercer la prostitución y ahora… también por ser extranjeras. El resultado es la continuación de una vida marginada, en muchos casos sin documentación alguna que les permita alquilar una vivienda digna, o acceder a programas de apoyo a la integración social. Con poca o escasa atención sanitaria, sin acceso a la formación profesional o a cursos de formación ocupacional y, por supuesto, sin ninguna posibilidad de acceder al mercado laboral.

 

Nuestras actuaciones como Organización se centran en las mujeres transexuales, cuya situación está marcada por los siguientes aspectos:

 

  • El desconocimiento que se tiene sobre el hecho transexual:

Se las llama por su nombre de varón cuando nos relacionamos con ellas, incluso cuando ellas piden que las llamen con el nuevo nombre que han elegido. Esta situación se acentúa en las oficinas públicas y sin duda es un problema a la hora de enfrentarse a una entrevista de trabajo.

 

  • Acompañamientos:

Considerando que en muchos centros públicos se quiere seguir desconociendo el hecho transexual, se les suele atender discriminatoriamente y, en muchos casos, ni siquiera se les permite explicar el motivo por el que acuden, situación que provoca una vez más el retroceso hacia la marginación. Por esta razón requieren medidas de acompañamiento en muchas de las gestiones que deban realizar ante las Administración y especialmente ante la policía.

 

  • La vivienda:

Las personas solicitantes de Asilo, una vez admitidas a trámite, tienen la posibilidad de solicitar alojamiento en un Centro de Acogida Temporal para Refugiados (en Madrid existen dos: Alcobendas y Vallecas, dependientes de la Dirección General de Integración de los Inmigrantes, y un tercero en construcción, en Getafe, que será de gestión privada de CEAR). Existen varios motivos por los que las mujeres transexuales no acuden a estos Centros: uno de ellos es la exigencia de estos Centros de compartir espacios comunes y, en algunos casos, compartir habitación, lo que puede crear un ambiente de tensión y miedo en ellas.

 

Otro de los motivos para no solicitar plaza en este tipo de Centros, es la obligatoriedad de acatar ciertas normas que pueden resultar incompatibles con el ritmo de vida de estas personas. Un ejemplo de ello es el cumplimiento de horarios establecidos, lo que impide ejercer la prostitución a aquellas que deciden optar por esto. En este último punto, debemos recordar la imposibilidad que tienen de llevar una vida laboral normalizada.

 

Por todos estos factores solamente les queda la posibilidad de compartir pisos entre ellas mismas, teniendo muchas dificultades considerando que no cuentan con un contrato de trabajo, por tanto las posibilidades de elegir dónde quieren vivir es prácticamente nula. Muchas de ellas viven en pensiones y hostales en donde se les exige el pago diario.

 

  • La atención sanitaria:

Existen aún en nuestro país muy pocos médicos especializados en personas transexuales. Se sienten discriminadas por muchos de estos profesionales cuando van a consulta, ya que entre otras razones las culpabilizan de que se automedican. Esto origina que continúen con este tipo de prácticas, en vez de ponerse en manos de un profesional; lo que esto genera da como resultado, en muchos casos, situaciones sanitarias de extrema gravedad.

 

  • La formación:

Recordemos que en la mayoría de los casos ellas son rechazadas socialmente desde el momento en que evidencian su condición de personas transexuales. De tal forma que se ven desvinculadas –desde muy temprana edad- con un estilo “normalizado de vida”, que genera la dificultad de acceder a la formación. En el itinerario hacia una integración laboral, la formación técnica en algún oficio o profesión resulta necesaria, aun así, hoy por hoy se siguen viendo abocadas a dos sectores mayoritarios, el de la estética y el del espectáculo. Por tanto, es necesario seguir trabajando con insistencia en la intermediación empresarial para abrir nuevos ámbitos laborales.

 

  • El mercado laboral:

Considerando que, en la mayoría de los casos, no cuentan con experiencia en trabajos “normalizados”, además de la formación profesional ocupacional, es vital trabajar con ellas todo lo relacionado con habilidades laborales. Aunque hoy en día podemos decir que se ven imposibilitadas para acceder a dichos trabajos “normalizados” (a sus problemas coyunturales se une la grave crisis que padecemos), se ven, como ya mencioné antes, atisbos en el mercado laboral de tolerancia y respeto hacia estas mujeres. Lo que nos lleva a seguir planteando la necesidad de implementar programas de sensibilización empresarial.

 

La empleabilidad de las personas transexuales nos exige a los técnicos cambiar nuestra forma de trabajar en relación al desarrollo de las habilidades laborales y, por supuesto, en la necesidad de encontrar nuevas fórmulas de intervención: Por ejemplo utilizar la metodología adecuada a la hora de concertar las entrevistas con las empresas, intentando evitar la tensión que provocan los problemas derivados de la disonancia entre su nombre y su aspecto físico.

 

  • Adaptación de habilidades laborales:

Dado que gran parte de las vidas de muchas de ellas la han desarrollado en el ámbito de la prostitución, ejerciéndola sin horarios ni objetivos que cumplir, salvo los que ellas mismas se han propuesto, necesitan adaptar sus habilidades laborales a un trabajo “normalizado”.

 

  • Apoyo psicoterapéutico especializado:

Se valora muy necesario el apoyo terapéutico dirigido fundamentalmente a la preparación y acompañamiento en lo relacionado con su integración sociolaboral.

Sufren desarraigo y carecen de redes de apoyo sociofamiliar.

Suelen vivir en condiciones traumáticas, tanto por la salida de su país de origen, como por sentimientos de pérdida, stress y depresión, entre otros.

Episodios de ansiedad producida por los diferentes problemas ante los que se tienen que enfrentar: La incertidumbre sobre el proceso de su solicitud de asilo, el trato por parte de la policía, las situaciones de discriminación, etc.

 

  • Imagen personal:

Aunque gran parte de sus recursos, incluido el tiempo, lo dedican a cuestiones relacionadas con su imagen, en el momento que se plantean la posibilidad de un itinerario hacia la integración laboral normalizada, en muchas de estas personas surge la inquietud de que la imagen que han creado durante años, no corresponde con el ámbito en el que se quieren adentrar, lo que les provoca ansiedad. Ellas lo viven como un rechazo social por su apariencia física que les retrae de presentarse en las oficinas de cualquier organización, entrevistas de trabajo incluso de la posibilidad de llevar una vida social normalizada. En ciertas situaciones esta cuestión se evidencia de manera grotesca, en forma de rechazo, insultos y violencia verbal.

 

En este contexto, desde el Área de Empleo de CEAR Madrid, desarrollamos un modelo de intervención sociolaboral adecuado a las necesidades particulares y especiales de este grupo de personas. Esta metodología de inserción sociolaboral otorga especial relevancia a los aspectos psicológicos, profundizando en las habilidades laborales y sociales, con el objetivo de facilitar una capacitación laboral adecuada a sus expectativas y a las necesidades del mercado, de manera que podamos potenciar, de forma real el acceso al mundo laboral de estas personas transexuales.


Joaquín Aguilar
Coordinador Area Formación y Empleo
CEAR Madrid

 

 


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