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Nº Parados 22/05/2018

SEPE
3335868
EPA
3796100

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Poco a poco, la familia de Marcos asume su nueva situación y tras la perturbación inicial, se vuelve a la calma y a la vida cotidiana. Había que disfrutar del puente!!!  


La comida familiar transcurrió con relativa tranquilidad. Ni mi mujer ni mis dos hijos daban señales de una especial preocupación por lo que me había ocurrido. Era, sin duda, yo el más inquieto o al menos eso aparentaba la situación. Nada me quita el hambre así que no puedo decir que me afectara al apetito los acontecimientos de ese viernes pero sí es verdad que estuve menos hablador que en otras ocasiones. Mi cabeza bullía con un montón de ideas pero también de  incertidumbres sobre lo que haría a partir del martes para inscribirme en el Inem y después organizar mi búsqueda de empleo.

Precisamente lo que más me preocupaba era eso, cómo buscar trabajo. Después de 20 años, apenas sabía lo básico en esa nueva tarea a la que me enfrentaba. Debía actualizar mi currículum, o más bien elaborarlo de nuevo ya que a saber dónde tenía el que realicé cinco años atrás cuando estuve buscando otro trabajo. Tampoco es que pudiera aportar demasiadas novedades, apenas un par de cursos de formación y unos años más de experiencia profesional. La verdad es que yo mismo confieso que me quedaba un poco soso porque en el apartado de experiencia profesional tan sólo podía aportar un solo epígrafe con una sola empresa. Supongo que otros podían aportar una mayor variedad de trayectorias.

La verdad es que empecé a pensar qué valoraría una persona cuando viera mi currículum. ¿Entendería que he sido tan cumplidor que he resistido 20 años en la misma empresa? O quizás ¿considerará que tengo poco espíritu al no buscar otro empleo en todo este tiempo? ¿Es mejor tener varios cambios de empresa en ese periodo de tiempo o se valora lo difícil que es hoy en día mantenerse? Son alguna de las dudas que me asaltaban mientras mi familia más bien conversaba sobre los planes del puente, como si nada nuevo hubiera pasado desde el día anterior.

Yo me dejé llevar por ellos. No estaba para pensar así que me dediqué todo el puente a ejecutar las instrucciones de los demás. Que si vamos al centro comercial a hacer la compra del mes, que si al dia siguiente pasaríamos el día en Toledo, que si el domingo acudiríamos al partido de fútbol del equipo del barrio y el lunes a descansar. En fín, nada del otro mundo…

De vez en cuando, notaba la mirada de Laura. No era muy habladora en general pero a veces sus ojos lo decían todo. Pero en este caso me resultaba más difícil traducir lo que trataba de decirme. No sé si era un gesto para que me tranquilizara, o quizás ella misma me inspeccionaba el estado de ánimo. No lo sé pero a mi me amargaba un poco que tampoco en esta ocasión hiciera ningún comentario. Hubiera preferido la reacción alterada que me esperaba al principio. Ese silencio me preocupaba.

Lo cierto es que durante el puente, hicimos un pacto tácito y ninguno mencionó mi nueva situación que también era la de ellos. Ni siquiera el lunes festivo, cuando estuvimos en casa más tranquilos, se comentó el tema. Ni siquiera Laura me preguntó que pasaría el martes cuando ya no tuviera que acudir a la oficina. ¿No tendría curiosidad? Porque la verdad es que yo sí, ni siquiera yo mismo sabía cómo iba a afrontar ese momento en el que sonara el despertador y no tuviera que seguir el mismo ritual de los últimos 20 años.

Como comprenderéis trato de resumir al máximo, no es cosa de relataros minuto a minuto un periodo en el que tampoco pasó nada de particular. Podía referirme mucho más a mis pensamientos que a hechos. Fue un puente familiar, no me apetecía siquiera llamar por teléfono al resto de la familia o a los amigos para comentarles que me acababan de despedir. Me daba pereza y hasta un cierto sentimiento de culpa, parecía como si les hubiera fallado, especialmente a mis padres que se preocuparon de que tuviera una buena formación. No sé si es muy habitual pero no podía evitar la sensación de fracaso que me invadía durante todos esos días y que , sin saberlo en ese momento, me acompañaría durante muchos meses.

Tan sólo ese lunes me puse a rebuscar en mis papeles para saber si podía localizar el antiguo currículum, al menos sería un punto de partida para lo que me esperaba en las próximas semanas. Yo soy bastante desordenado así que no era una tarea demasiado fácil y ya casi estaba resignado a que me tocaría elaborarlo de nuevo por entero. Ya digo que tampoco representaba un gran disgusto, mi currículum se resumía en poco más de un folio. ¡Qué triste! ¿no? Uno tiene la sensación que le van a escoger para un puesto escogiendo el C.V “al peso” y desde luego, si fuese así, yo no tendría grandes posibilidades….(continuará)


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