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Nº Parados 21/06/2018

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Gracias por ser parada

Somos conscientes que puede ser un artículo controvertido pero este blog está abierto a cualquier tipo de opinión o punto de vista. En este caso, Rosa Marco nos explica el modo en el que ella vive su situación como parada, una visión quizás diferente a la de muchos.  

Sí, soy parada y doy gracias por ello.



Dar gracias por ser una parada, esta tía está chalada, ¿no? Pues no, no estoy chalada.

En los últimos años había estado muy atareada trabajando. Qué suerte, ¿no?

En el momento actual cuando existen tantos parados, estar trabajando es una bendición. Pues sí, la verdad es que sí. O eso es lo que he estado pensando durante todo el tiempo en que he estado ocupada.

Mi mundo se derrumbó cuando se acabó mi contrato y vi que no había una renovación. ¿O tal vez eso era sólo lo que yo creía?

Los primeros días me dedicaba en cuerpo y alma a tramitar todo tipo de ayudas, el INEM, el Servef, la asistenta social, hasta recurrí a Caritas. Todo por intentar salir del atolladero, me quedaba sin trabajo, y lo que era peor sin dinero.

¿Como iba a continuar mi vida? Todo lo que conocía se me venía abajo. ¿Se pasa mal, eh? Pues sí, se pasa muy mal. “Pero”, existe un pero, claro que sí.

¿Pero realmente yo estaba tan satisfecha de lo que hasta el momento tenía? ¿Era tal vez tan importante lo que había perdido? ¿Mi vida hasta aquel momento era tan estupenda como para sentir tanto lo que había dejado atrás?

Pues analizándolo tranquila y seriamente la verdad era que “no”. Un trabajo que no estaba del todo mal, que apenas me permitía muy a duras penas, “sobrevivir”.

¿Y por eso estaba tan apenada? Me di cuenta, enseguida, me di cuenta. Era una miserable. Mis pensamientos, mis emociones, eran los de una persona muy, muy miserable. Miré hacia atrás con valentía, me miré con unos ojos imparciales como si mirase a otra persona y lo vi claramente.

Aquella persona estaba afligida, ¿por qué cosa? Me daba vergüenza pensar que aquella persona era yo. Como iba a recuperar mi vida si me había convertido en una conformista.

Estaba dispuesta a pedir, eso sí. Pero a pedir que, ¿limosna? ¿Como podía haberme dejado llevar tanto por la situación del momento?

Yo no necesito pedir limosna, necesito tener una vida digna. Necesito volver a creer en mí. Las posibilidades están ahí afuera, pero con esta actitud de perdedora, desde luego, esas posibilidades van a ser para una persona con más agallas que yo.

Nuestra vida es un reflejo de nosotros mismos. Y desde luego estaba en mis manos como quería que fuese ese reflejo. Ahora el estar parada, tenía el tiempo suficiente como para hacer una retrospección y me había dado cuenta de hacia donde estaba dirigiendo mi vida.

Por eso estaba ya en la última fase de mi proyección, era una parada. Evidentemente iba a poner solución a esta situación, pero ahora de una manera totalmente distinta, iba a cambiar aquella absurda proyección, que por otra parte si me había llevado a esta bendita situación de parada.

Y por ello doy gracias una y otra vez. Por haber tenido la oportunidad y el tiempo de ver en lo que me estaba convirtiendo de una manera tan clara y concisa.

Y ahora, borrón y cuenta nueva, esa era mi Bienvenida situación. Ahora tenía el tiempo y las fuerzas necesarias como para reinventarme y empezar una nueva proyección de mi vida.

El universo es infinito, e infinita es la creatividad. Creemos, reinventémonos, seamos lo que en realidad siempre hemos querido ser. Pongamos en marcha aquel proyecto olvidado. Salgamos de esa apatía, nosotros los parados tenemos la oportunidad de crecer, de crear, de proyectar, ahora somos libres. Sintámoslo y hagámoslo desde esta tranquilidad que la vida nos está dando.

Aprovechemos esta  maravillosa oportunidad, Es el momento del cambio. Nuestra vida y nuestra tierra necesita un cambio. Y ese cambio solo va ser realizado por aquellos que tienen tiempo y ganas para hacerlo. Y desde luego de eso nosotros ahora lo tenemos de sobra.

Utilizad todas vuestras armas para cambiar esa proyección de fracaso y convertirla en una proyección de renovación. Renovad, renovaros enteros, renovad la vida, renovad la sociedad, renovad el mundo.

No seáis de nuevo mediocres para pedir. Pedir, pedir pero esta vez con grandeza, pedir con ilusión, pedir con convicción. Como dijo mi amigo Jesucristo, “pedir  y se os dará”. Abrir vuestros corazones, vuestras mentes y ser generosos, muy, pero que muy generosos con los demás, y lo que es más importante, con vosotros mismos.  

Rosa Marco, autora de www.soyunaparada.com


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