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Nº Parados 16/07/2018

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En la columna de Los Lunes al Sol de esta semana, la periodista María Díaz se confiesa e invita a todos los que nos leéis a que también nos dejéis vuestro testimonio sobre las manías que cada uno tenemos en nuestra vida diaria. Incluso si alguien reconoce no tenerlas, puede comunicarlo aunque debe ser muy creíble.

Convivir con las manías

En la columna de Los Lunes al Sol de esta semana, la periodista María Díaz se confiesa e invita a todos los que nos leéis a que también nos dejéis vuestro testimonio sobre las manías que cada uno tenemos en nuestra vida diaria. Incluso si alguien reconoce no tenerlas, puede comunicarlo aunque debe ser muy creíble.  

Supongo que estamos llegando al momento M y al día D en que revisamos nuestras vidas, las lavamos en caliente y las tendemos al sol, o al frío, con la sana intención de dejar atrás lo sucio, quedarnos con sensación de estreno y salir a la calle con la cabeza muy alta por aquello de que vamos muy limpios. No sé. Cada uno tiene sus manías. Y ahí quería yo verles: ¿cómo van de manías? No se lo van a creer, pero yo, algo floja. Convivir con artistas me ha “dotado” de alguna pero tener conocimientos, en plural, no se confundan, me ha evitado muchas.



Por ejemplo, le temo a la sal. Curioso, porque es el término que nos dota de uno de los conceptos más reconocidos de nuestra era: el salario. Manías de los romanos, que pagaban con este mineral a sus soldados. El hecho cierto es que si se derrama delante de mí, corro rauda a salpicar con ella por detrás de mi espalda aquello que pillo. Intento que no sea persona, porque valoro la convivencia, pero depende de cómo me encuentre…No tengo problemas con los gatos por muy negros que sean, entiendo que pasar debajo de una escalera conlleva sus riesgos, motivo por el que las evito. Además, dadas mis condiciones actuales, dudo mucho que quepa debajo de una de ellas. Pero si hay que pasar, se pasa. Lo espejos rotos me dan el mismo disgusto que a las damas venecianas que hicieron expandir el rumor de que daban mala suerte entre su servidumbre: cuestan una pasta y mejor evitarlo, pero no monto el escándalo si se hacen añicos. Además, a veces dan más disgustos de los que aportan. Quédense con eso.

No llevo patas de conejo en el bolso, ni castañas. Intento rodearme de la mejor gente del mundo, que en las buenas vibraciones sí que creo. Me levanto con el pie izquierdo, no me queda más remedio, así que si son cotillas, ya saben en qué lado de la cama duermo. Y me gusta mirarlo todo y llegar a mis propias conclusiones. ¡Ah! Y evito comer coles de Bruselas. Un plato que hay que cocinarlo con “desodorante”, me parece sospechoso. Con la coliflor llevo una relación más fluida.

Como miro, veo. Y como veo, percibo. Por ejemplo, las manías de otros. Una muy grande es demostrarnos la importancia de las cosas comparándolas con los campos de futbol. Estos días he visto un anuncio de Greenpace intentando mentalizarnos sobre el cuidado del medio ambiente comparando el deshielo del polo norte con un terreno de juego. Se explica lo caro que cuesta el azafrán en el mercado porque para obtener menos de 50 gramos de esta especia hace falta cultivar tantas flores como cabrían en un campo de futbol. Se habla del terreno de la finca de un millonario y para que nos hagamos una idea de su extensión se traslada el lenguaje de hectáreas a campos de futbol…Se ve que el deporte patrio por excelencia está a la orden del día. Por cierto, si alguien sabe cómo que le explique a Mourinho la diferencia entre “suerte” y “eficacia”, que se ve que este señor tiene muchas manías. Entre ellas, la de no reconocer que le han ganado un partido. Pena, con lo bien que está jugando su equipo, que los egos no le dejen ver el bosque.

¿Se atreve usted a contarme cómo está de manías? Por si le vale, yo se que a mí mucha gente me tiene mucha. Pero siempre he pensado que los enemigos te dan categoría y los amigos la refrendan. Lo mismo que se que a todo el mundo no le puede resultar uno simpático. ¡Qué le vamos a hacer!. Por de pronto, les voy felicitando a todos ya no las fiestas – hay que pasarlas- si no el nuevo año. Y yo que creo que nos va a traer muchas alegrías…


María Díaz
Periodista
www.mariadiaz.eu

 


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