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Nº Parados 23/05/2018

SEPE
3335868
EPA
3796100

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Marina Martínez-Vicens reflexiona este viernes sobre una noticia reciente en la que los trabajadores de grandes compañías se mostraban partidarios de elegir a los jefes de forma aleatoria. Muchas veces los empleados nos quedamos perplejos por lo que los responsables de recursos humanos denominan "gestión del talento". ¿Talento? ¿De verdad las empresas seleccionan a los mejores para los puestos de responsabilidad?  

Leo en una encuesta reciente que una parte importante de los empleados de las grandes empresas cree que todo funcionaría mejor si se eligiera a los jefes de forma aleatoria. Por sorteo, por orden alfabético, de cualquier manera pero por azar.  Yo estoy de acuerdo. Lo idóneo, por supuesto, sería que alcanzaran los puestos de mando por sus méritos, su capacidad para gestionar equipos, su conocimiento y experiencia en el sector, etc. Pero son tantos los casos en los que no sucede así, que prefiero que la elección sea aleatoria a que sea arbitraria. Pocas cosas generan más desapego al trabajo que recibir órdenes de un inepto, que muchas veces, fruto de su propia ineptitud, es además injusto.




Con frecuencia me pregunto qué características tienen los jefes para merecer serlo. Y descartando los méritos, (que a veces sucede pero no es lo que nos ocupa) y el nepotismo o enchufe,  me queda un tercer prototipo. Se trata de un sujeto gris, incapaz de negarle nada ni llevarle la contraria a sus superiores, a los que halaga  sin decoro y que ha pasado por la empresa sin destacar en nada, sin hacerle sombra a nadie y por lo tanto no ha creado enemigos entre aquellos que le nombran. Pero cuando tiene un grupo a su cargo puede resultar o bien anodino y simplemente inútil, con lo cual logrará que los demás le hagan el trabajo para atribuirse los resultados o puede estar atormentado porque conoce sus limitaciones y sabe que sus subordinados también las conocen.

En este último caso, no sólo no hace su trabajo sino que además martiriza al prójimo, muy especialmente a los que realmente sacarán adelante esa tarea que después se piensa atribuir. A veces no puede más y castiga a hacer fotocopias al miembro más valioso del equipo, no vaya a ser que alguien se dé cuenta de su valía. Este tipo de personajes no sólo crean mal ambiente allí por donde pasan, también hacen más inútiles sus empresas. Son tan abundantes que no me sorprende el resultado de la encuesta.


Si se dejara la elección de jefes y jefecillos en manos de la suerte, si se eligiera por ejemplo al jefe de la sección a través del palo más largo, jugándoselo a los chinos o echándoselo a los dados, seguramente el índice de aciertos sería mayor.


Marina Martínez-Vicens
Periodista

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