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Nº Parados 24/09/2018

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Comparten inicial y mucho más. Cocina Conciencia es una iniciativa de la  Fundación Raíces que hace posible que chavales españoles y extranjeros  sin arraigo familiar tengan la oportunidad de reinsertarse en la sociedad de la mano de un  grupo de chefs españoles. Consiguen, a través de la cocina, del trabajo  en sus restaurantes, darles una profesión, un empleo, una familia y un  futuro. No es poca cosa.

Cocina Conciencia: chefs españoles dan trabajo en sus restaurantes a 50 jóvenes sin hogar

Comparten inicial y mucho más. Cocina Conciencia es una iniciativa de la Fundación Raíces que hace posible que chavales españoles y extranjeros sin arraigo familiar tengan la oportunidad de reinsertarse en la sociedad de la mano de un grupo de chefs españoles. Consiguen, a través de la cocina, del trabajo en sus restaurantes, darles una profesión, un empleo, una familia y un futuro. No es poca cosa.  

Cocina Conciencia es un proyecto desarrollado a través de la Fundación Raíces y tiene como principales protagonistas a chavales españoles y extranjeros, de entre 16 y 25 años, que no tienen referentes familiares en nuestro país y que de la noche a la mañana, tras acabarse la tutela de la administración, se ven en la calle sin casa ni empleo. Cocina Conciencia les da la posibilidad de aprender una profesión y labrarse un futuro.



Todo comenzó hace cuatro años cuando una periodista entrevistó en San Sebastián a un chaval marroquí que tras estar bajo la tutela del Estado se quedaba literalmente en la calle al cumplir los 18 años. Nos lo cuenta Lourdes Reyzabal, presidenta de la Fundación Raíces, que nos explica que la historia de este chico conmovió tanto a la periodista que decidió hablar con el chef Andoni Luis Aduriz, un profesional al que tenía acceso por su trabajo, y pedirle ayuda. Inmediatamente el chef dio alojamiento, trabajo y formación al chico. Ahí comenzó todo. Fue el nacimiento de Cocina Conciencia, un proyecto que en estos momentos da trabajo a 50 jóvenes en 30 restaurantes, la mayor parte de ellos en Madrid.

“Pedimos a los cocineros tres cosas: que formen a los chavales, que les contraten como ayudantes de sala o de cocina (no para la limpieza) y que al menos una persona del restaurante se vincule a él y se convierta en el referente que no tiene”, explica a Portalparados Lourdes Reyzábal.

La presidenta de la Fundación Raíces nos explica que “no somos una ETT. Buscamos otra cosa, vamos más allá de la inserción laboral, buscamos el vínculo personal (…). No  son chavales conflictivos pero sí en situaciones de conflicto, que han sufrido mucho”.

Por eso, los profesionales de la restauración que se implican en el proyecto resultan tan indispensables. No sólo porque dan trabajo a los chicos, sino porque se convierten de alguna forma en su familia. Javier Muñoz-Calero es uno de esos guías. Es propietario de varios restaurantes en Madrid como Tartan Roof y el Huerto de Lucas y en cada uno tiene varios chavales del proyecto Cocina Conciencia.

Se sumó al proyecto Cocina Conciencia desde el principio. Le gustó el reto, le daba la oportunidad de poder hacer algo por chicos que lo necesitaban mucho porque no tenían nada.

Muñoz Calero reconoce que la misión no es sencilla. “Muchas veces empezamos desde cero, desde el idioma. Vienen desde la ong y les enseñamos a trabajar en cocina y en sala. No saben ni lo que es un servicio”, explica a Portalparados.

En cualquier caso, a pesar de las dificultades, a pesar de que no todo el mundo encaja en una cocina o en una sala de un restaurante, la experiencia le resulta totalmente positiva. “Hay algunos a los que quiero como a un hijo. Muchos siguen trabajando en otros restaurantes y verlo es una gran satisfacción” y añade que “me da miedo a veces porque te tienen como algo muy especial. No soy su padre pero es que la mayoría no tiene familia aquí”.

Identificado por completo con el proyecto,  busca colegas que se involucren en Cocina Conciencia. Eso sí, “no se trata de colgarse medallas”. Recomienda a los propietarios de restaurantes que se quiten el miedo (él reconoce que también lo tuvo), que llamen a la Fundación Raíces y se decidan a colaborar y a involucrarse.

El compromiso con los chavales tiene premio. “Das un salario a un chico y un porvenir. Estás haciendo un bien diario. He recibido mucho más de lo que he dado”, nos asegura.

Junto a Andoni Luis Adúriz y Javier Muñoz-Calero, otros chefs como Ramón Freixa, Sandro Silva o Quique Dacosta participan desde sus restaurantes en esta iniciativa. Hay muchos más, y la lista sigue creciendo.

Son quienes hacen posible que muchos chavales cumplan su sueño y tengan una oportunidad en la vida. La presidenta de la Fundación Raíces,  Lourdes Reyzábal agradece el compromiso de estos profesionales, normalmente hasta arriba de trabajo, que encuentran en Cocina Conciencia la forma de hacer algo por los demás en su propia casa. “Al final es un descubrimiento maravilloso”, sentencia.

Según Lourdes, “los chavales están muy implicados con el proyecto. Muchos han descubierto que la cocina es su vida y otros la utilizan como la herramienta para prosperar”.

Uno de ellos es Abdoulaye Simian. Tiene 21 años y es de Costa de Marfil. Desde hace tres años, gracias a Cocina Conciencia, trabaja para Javier Muñoz-Calero, ahora en El Huerto de Lucas. Es difícil saber dónde estaría ahora Abdoulaye si no hubiera tenido esta oportunidad. Se quedó a los 18 años en la calles, sin vivienda, sin familia, sin trabajo y sin porvenir.

Con ayuda de la Fundación Raíces y del chef madrileño, Abdoulaye ha salido adelante. Su español todavía no es perfecto pero es más que suficiente para explicarnos con claridad lo que hace y lo que espera.

Recuerda que conoció a Javier gracias a Nacho de la Mata, marido de la presidenta de la Fundación Raíces, Lourdes Reyzabal. Así llegó a Cocina Conciencia. “Gracias a Dios todo ha ido bien y no ha habido ningún problema. Yo no sabía nada. Si empiezas algo y te gusta, hay que preguntar a la gente para aprender y salir adelante”, cuenta a Portalparados Abdoulaye.

De momento la intención de este joven es continuar en España, trabajando en el restaurante, con Javier del que dice que es muy buena persona. “Mi idea es seguir adelante, con mi negocio o donde sea. Me gusta el trabajo en el restaurante”, nos cuenta.

Sin embargo reconoce que “no es un trabajo fácil. Hay que tener coraje y preguntar cuando tienes dudas. Los compañeros te pueden enseñar”. Así ha aprendido él todo lo que sabe, y quiere seguir en el negocio, aprendiendo más porque “la vida no es fácil y hay que trabajar para tu futuro”.

Gracias a la Fundación Raíces y al proyecto Cocina Conciencia muchos jóvenes como Abdoulaye tienen una oportunidad para cambiar su destino a través del trabajo. Los fogones obran el milagro. Y la gente que está entorno a ellos y que no escatima esfuerzos para echar una mano a quienes un día se vieron solos, en la calle y sin saber qué hacer ni dónde ir. Estas personas y otras muchas seguirán con su empeño de ayudar a los chavales que lo necesiten.

Para continuar con este trabajo, la presidenta de las Fundación Raíces, Lourdes Reyzábal, hace a través de Portalparados un llamamiento a la participación tanto de restaurantes que quieran contratar a jóvenes como de particulares que quieran hacer sus aportaciones económicas al proyecto. “Por pequeñas que parezcan nos vienen de cine”, nos asegura y recuerda que la fundación no cuenta con subvenciones públicas y tiene mucho por hacer.

 

 


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