«Cualquier peligro percibido sobre el trabajo es vivido como una amenaza a nuestra existencia total y por ello nos genera gran cantidad de ansiedad o malestar emocional. Es por ello que el estar desempleado o tener un mal trabajo genera un daño similar a nuestra integridad psicológica», advierte.
No obstante, todos estos síntomas se multiplican en la medida que el desempleo se asocia a estados de exclusión social y económica. En este sentido, el José Ángel Arbesú, coordinador de Salud Mental de Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), asegura que «la pérdida del empleo es la principal causa de ansiedad o depresión entre la población en edad laboral».
En estos casos, añade, se estima que un paciente tarda de media en acudir al médico unas 10-12 semanas y lo hace cuando los síntomas como cansancio, insomnio, dolor u otros síntomas físicos repercuten ya en su vida diaria. «Los pacientes consultan menos por los síntomas psicológicos como tristeza, irritabilidad o apatía que pueden estar en un segundo plano», señala Arbesú.
Por eso, es conveniente que cuando tengáis esos síntomas, no dudéis en buscar ayuda porque es conveniente atajar el problema cuanto antes.





