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Nº Parados 23/09/2018

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3182068
EPA
3490100

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En esta columna de Los Lunes al Sol, la periodista María Díaz nos habla de sus recuerdos del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, de su escaso poder premonitorio que ha tenido sobre su palmarés. Y además nos ayuda a iniciar la semana con nuevo impulso, aunque volvamos a las andadas con noticias negativas.

No habrá premio para los buenos

En esta columna de Los Lunes al Sol, la periodista María Díaz nos habla de sus recuerdos del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, de su escaso poder premonitorio que ha tenido sobre su palmarés. Y además nos ayuda a iniciar la semana con nuevo impulso, aunque volvamos a las andadas con noticias negativas.  

Decididamente voy a empezar a imbuirme en ese proceloso mundo de los juegos de azar, visto que para hacer predicciones soy practicamente un desastre. Quitando el empate del Athletic de Bilbao con el Villarreal, no doy una. Se supone que se de cine y que entiendo las noticias a las que atiendo…y estoy aún dándole vueltas al palmarés del último festival de cine de San Sebastián.



Debo confesar que es un certamen muy vinculado a mi vida. De niña, me acerqué de continuo a la terraza del bar anexo al Victoria Eugenia para observar lo más cerca posible a las estrellas que conocía del celuloide. Aquello era como un viaje de glamour que me hacía sentir distinta. Mirar a Sophía Loren o a Liz Taylor ahí, a la vera, a escasos metros de mí me ponía tan nerviosa que dudo que articulara palabra alguna en horas. De ahí a meter horas en los cines había un paso. Y a aprender cómo se hacía o cómo era por dentro…Los últimos años no he podido acercarme a Donosti para procesar ese juego de imaginación que es un certamen de cine con estrellas y todo. Pero lo sigo. Creía que de cerca. Aunque, vistos los resultados, no ha debido ser así.

En el fondo los premios los da el público. Y las taquillas nos dirán quién se ha llevado el reconocimiento real ante los productos exhibidos. Siempre es asi. O a mí me lo parece. Sólo que no me gusta. Los premios, para quien los merece. Por eso voy a empezar a poner mi fe en el azar puro, en ese que determina que una combinación de números, por el hecho de estar simultaneamente en tu mano y en la de un tipo que la he elegido, te supone una felicidad ocasional o definitiva. Y eso, que creo que el dinero no lo es todo. Pero ayuda, ayuda.

Empezemos la semana como si fuera la última. O la primera. O, mejor, la única. Aunque vuelvan a escucharse palabras como “crisis”, “deuda”, “problemas”, “moratorias” o, ya puestos, “Grecia”. No es que quiera que le cojamos costumbre, pero si nada podemos hacer, intentemos por lo menos, que lastre nuestras vidas apenas un poquito. Por de pronto, me voy al cine a ver una película que hace años hubiera tenido todas las papeletas para ser denostada de rondón: española y de acción. Pero es que cada vez me gusta más lo nuestro, cómo somos y lo que hacemos. No se si aquello de “Spain is diferent” sigue en vigencia. Sí es así, no duden que es para bueno. Luzcamos orgullosos nuestra patria, nuestro futbol, nuestra comida, nuestro carácter. No seremos perfectos…pero qué cerca estamos. Si me toca la bonoloto, más.


María Díaz
Periodista
www.mariadiaz.eu

 

Decididamente voy a empezar a imbuirme en ese proceloso mundo de los juegos de azar, visto que para hacer predicciones soy practicamente un desastre. Quitando el empate del athletic de Bilbao con el Villarreal, no doy una. Se supone que se de cine y que entiendo las noticias a las que atiendo…y estoy aún dándole vueltas al palmarés del último festival de cine de San Sebastián. Debo confesar que es un certamen muy vinculado a mi vida. De niña, me acerqué de continúo a la terraza del bar anexo al Victoria Eugenia para observar lo más cerca posible a las estrellas que conocía del celuloide. Aquello era como un viaje de glamour que me hacía sentir distinta. Mirar a Sophía Loren o a Liz Taylor ahí, a la vera, a escasos metros de mí me ponía tan nerviosa que dudo que articulara palabra alguna en horas. De ahí a meter horas en los cines había un paso. Y a aprender cómo se hacía o cómo era por dentro…Los últimos años no he podido acercarme a Donosti para procesar ese juego de imaginación que es un certamen de cine con estrellas y todo. Pero lo sigo. Creía que de cerca. Aunque, vistos los resultados, no ha debido ser así.

En el fondo los premios los da el público. Y las taquillas nos dirán quien se ha llevado el reconocimiento real ante los productos exhibidos. Siempre es asi. O a mí me lo parece. Sólo que no me gusta. Los premios, para quien los merece. Por eso voy a empezar a poner mi fe en el azar puro, en ese que determina que una combinación de números, por el hecho de estar simultaneamente en tu mano y en la de un tipo que la he elegido, te supone una felicidad ocasional o definitiva. Y eso, que creo que el dinero no lo es todo. Pero ayuda, ayuda.

Empezemos la semana como si fuera la última. O la primera. O, mejor, la única. Aunque vuelvan a escucharse palabras como “crisis”, “deuda”, “problemas”, “moratorias” o, ya puestos, “Grecia”. No es que quiera que le cojamos costumbre, pero si nada podemos hacer, intentemos por lo menos, que lastre nuestras vidas apenas un poquito. Por de pronto, me voy al cine a ver una película que hace años hubiera tenido todas las papeletas para ser denostada de rondón: española y de acción. Pero es que cada vez me gusta más lo nuestro, cómo somos y lo que hacemos. No se si aquello de “Spain is diferent” sigue en vigencia. Sí es así, no duden que es para bueno. Luzcamos orgullosos nuestra patria, nuestro futbol, nuestra comida, nuestro carácter. No seremos perfectos…pero qué cerca estamos. Si me toca la bonoloto, más.


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