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Nº Parados 23/04/2018

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3422551
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Hoy, en su columna "Los lunes al sol", la periodista María Díaz reflexiona sobre un caso que nos ha impactado a todos, la muerte de tres miembros de una misma familia en la localidad sevillana de Alcalá de Guadaira, al parecer, por ingerir alimentos en mal estado. No tenían trabajo ni ayudas sociales. Mientras muchos tratan de sobrevivir como sea otros preparan el marisco para Navidad. Una gran paradoja en estos tiempos de crisis.

La miseria mata

Hoy, en su columna "Los lunes al sol", la periodista María Díaz reflexiona sobre un caso que nos ha impactado a todos, la muerte de tres miembros de una misma familia en la localidad sevillana de Alcalá de Guadaira, al parecer, por ingerir alimentos en mal estado. No tenían trabajo ni ayudas sociales. Mientras muchos tratan de sobrevivir como sea otros preparan el marisco para Navidad. Una gran paradoja en estos tiempos de crisis.  

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Hablamos todos los días, quizá alguno no, de los problemas del paro, de lo que han cambiado nuestras vidas aunque los problemas van por barrios y en algunos parece que la crisis no ha hecho mella…al menos en apariencia. Hablamos y hablamos y hablamos. Y miramos para ver cómo les va a los demás, por aquello de consolarnos sabiendo que no somos los más damnificados. Pero a veces no nos enteramos de nada.



Detrás de una puerta blanca en Alcalá de Guadaira ha habido una tragedia: un matrimonio y una hija de 14 años muertos después de una noche de agonía que llegaba para rematar los últimos años de vida miserable de la familia. Otra hija de 13 años ha sobrevivido al desastre, que no sólo ha sido el fallecimiento de los suyos si no lo que sufrían día a día en su hogar. Me imagino lo que se habrá llorado en esa casa para arrimar algo a la mesa , lejos del lujo, cerca de la necesidad.

Lo servicios sociales del pueblo se tiran de los pelos. Los vecinos también, aunque parecen que andaban  más informados de la situación de los cuatro afectados. Tener orgullo, el de sacar a tu familia adelante, no es malo pero reclamar ayuda no debería ser indigno. El padre de familia intentó no recurrir a las autoridades para resolver sus problemas. Por si acaso, éstos no anduvieron rápidos y todavía estaban por solucionar el expediente de una familia al límite. Tanto que tres de cuatro de ellos se han quedado en el camino y se han llevado con ellos una mochila de penas que nadie se merece. Queda una, la pequeña, sobrada de dolor para pasar estas navidades y lo que le queda de vida. Con sólo 13 años no le debe las gracias a casi nadie, quitando a los suyos, que pelearon por el orgullo de ser una familia. Para que luego venga diciendo alguno de la patronal que en este país que el paro es voluntario y elegido y que el que no sale de él es porque no quiere. O alguna política de turno alimente la sospecha sobre la economía sumergida basando sus teorías en la imposibilidad de vivir con 400 euros al mes. ¡Claro que es imposible vivir con eso! A la vista está: una familia de Alcalá de Guadaira ha levantado la liebre con su desgracia.

Está visto que aquí se quejan muchos de lo que no tienen motivos  y aquellos que podían alzar la voz ocultan su miseria bajo 12 horas de coger cartones con una leve sonrisa como si fuera un balcón a la calle mientras arrastran sus penas bajo un techo que hace años dejaron de pagar. Me pregunto ahora cuánto habrán sonreído en su infancia estas dos hermanas que asistían por ratos a las carencias materiales de lo más básico. Hay infancias que se quedan apartadas en los rincones de hogares honrados que nunca pensaron que su felicidad podía irse por la borda en lo que canta un gallo.

Y mientras, pegado al boletín informativo que me cuenta esta historia que me pone los pelos de punta un gourmet, un especialista en gastronomía me cuenta que en su casa, en estas fechas, se va a recurrir a lo mismo que recurren todos, al marisco. No sé en qué realidad viven algunos, pero a veces es mejor callarse. Aunque le sobre el marisco en casa, ¡qué suerte!. Que la dignidad también afecta al que va “sobrao”. No sólo con el silencio, sino también con el reparto. Que hay personas que en Navidad no van a tener indigestión ni empacho si no dolores de estómago y mucho hambre.

María Díaz
Periodista
www.mariadiaz.eu

 


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