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Dulce Septiembre

Nunca se es demasiado delgada ni demasiado rica. La frase no es mía, recurro a la extraña Wallis Simpsom ahora que la ínclita Madonna me recuerda su existencia a su paso por Venecia. Me agarro a ella porque a mí el lema me vale de motivación psicológica personal, según el día. No quiero con esto decir que he tirado la toalla. Sencillamente que le estoy dando vueltas a si vale la pena regodearme en mi suerte cuando una de las mujeres más ricas de la historia ya me dejó claro que nunca es suficiente. ¿O me lo tomo como una motivación y lo intento? Va a ser que sí, aunque sea por darle en las narices a esta millonaria de pacotilla que jugó a todas las bandas que pudo. Me buscaré otros ídolos o miraré hacia mí misma, que a veces me vale. Nunca es tarde.

Y eso que para mí está ya terminando el año. Hace nada era enero y ya he cumplido aquí, en www.portalparados.es un añito. Así, de año en año, se me han ido echando muchos encima. Prefiero mirar hacia el futuro, pensando que lo tengo, que hacia el pasado, con la certeza de que está. Septiembre es lo que tiene. Y, para más i.n.r.i. se asoma con una cifra de nuevos parados que empiezo a tener miedo de que me arañe. A muchos que están a mi vera ya los ha rozado y hasta herido gravemente.

Steve Jobs, enfermo, en lucha contra un cáncer que lo devora, se ha despedido del universo mediático, y no se si de la vida, con otra frase que me resulta mucho más sugerente: “vive cada día como si fuera el último”. Conozco sus referencias de hombre de éxito derrotado por un problema de salud y le entiendo. Esta idea me gusta más como ideario. Porque a muchos nos ha tocado ser así: peleones. Ya se que nunca seré millonaria, ni siquiera participo de juego de azar alguno, y mi peso empieza a rozar límites sorprendentes…por encima de la tabla. Por eso decidí echarle cierta gracia a la vida, aunque ya se que a ustedes, a veces, no les hago ninguna. Pero miren, no me ha tocado en el reparto de defectos el de ser envidiosa. No sólo no me lamento de mis desgracias, que las tengo, como todo el mundo, si no que hasta me alegro de las alegrías del vecino. Por eso no me ha gustado leer en algún medio ciertos comentarios irónicos sobre el creador de Apple bajo frases como “el dinero no te da la salud”. La pena del rico no puede ser el regocijo del pobre. Ya lo decía don Jacinto Benavente “ el dinero no te hace feliz, pero es lo único que te compensa de no serlo”. Oscar Wilde, escritor al que admiro y leo en cuanto puedo, la perfilaba: “ no te da la felicidad pero procura una sensación tan parecida, que necesita un especialista muy avanzado para verificar la diferencia”.

No se si Jobs va a salir de esta. Imagino que su incalculable riqueza puede servirle de algo a la hora de intentar sus supervivencia. Pero el destino existe y supongo que ya tendrá escrita alguna línea para él. Poco hay que decirle, yo no puedo ni soplarle. Dulce septiembre, que llega cargado de brumas de parados e ingentes malas noticias. Y si no, que se lo digan a Steve Jobs.


María Díaz
Periodista
www.mariadiaz.eu

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