www.portalparados.es

Nº Parados 24/09/2018

SEPE
3182068
EPA
3490100

Nº Parados 24/09/2018

SEPE
3182068
EPA
3490100
cursosbanner
En esta columna de Los Lunes al Sol, la periodista María Díaz analiza el suceso que ha acabado la vida de la presidenta de la Diputación de León, Isabel Carrasco, un asunto extraño en el que se mezcla la pérdida de un puesto de trabajo de confianza con otras cuitas que sembraron el odio entre las presuntas autoras del crimen y su víctima.

Del paro al crimen, y “tiro” porque me toca

En esta columna de Los Lunes al Sol, la periodista María Díaz analiza el suceso que ha acabado la vida de la presidenta de la Diputación de León, Isabel Carrasco, un asunto extraño en el que se mezcla la pérdida de un puesto de trabajo de confianza con otras cuitas que sembraron el odio entre las presuntas autoras del crimen y su víctima.  

Por más que leo sobre el crimen de Isabel Carrasco en León no acabo de entender nada. De arranque, me resulta difícil comprender porqué un ser humano se cree en posesión de la vida de otro. Así que, a partir de aquí todo es oscuro. Más si escucho toda la información que me llega, los rumores, los chascarrillos, las teóricas declaraciones, los vínculos afectivos, los rencores. Nada me cuadra.



No sé si estamos ante una joven caprichosa que se creyó con derecho a todo y que desarrolló una inquina emponzoñada hacia quien no  le dio lo que más quería en un momento dado: un determinado puesto de trabajo. O, si realmente, las desgracias de esta familia venían por ahí y se sentían en la obligación de cortar esa gangrena de esta manera tan salvaje. No sé si los odios de madre e hija se han sumado, entendiendo que cada una tenía sus causas para “insistir”  en este sentimiento tan inútil, o si ambas se retroalimentaron con un genética que las hizo a ambas vengativas. No sé qué pinta la tercera imputada, una mujer con un trabajo (en los tiempos que corren) que le obligaba a velar por la ley en vez de toreársela sin tapujos.

Y, con todo, dos hechos me llaman especialmente la atención: la relación de las supuestas “ejecutoras” mantienen con la ley (un, parece ser, ex marido y seguro padre, comisario de policía; una amiga íntima policía local) y ese empeño en considerar que el origen de la teórica desgracia de la familia es el desempleo de la hija. Si cada parado de este país tiene que arreglar sus problemas a tiros aquí estábamos de funerales, y varios, todos los días. Todos sabemos que carecer de trabajo es un serio, y muy serio, problema. Para unos más que para otros. Estas dos mujeres “gastaban” un piso de lujo y no parecían carecer de nada. Quizá del puesto de trabajo que la hija quiso para sí y que una vez tuvo. Después, lo perdió. No sabemos si porque en las oposiciones no estuvo a la altura o porque le hicieron “trampa” como ella parece pensar. Pero la “niña” se fue al paro, eso sí, bien protegida a lo que se ve y aquí empezaron a maquinar un crimen. Y en este tiempo, dos años, dicen, de preparar este asesinato a ninguna, ni siquiera a la policía local, tan amiga que es capaz de formar parte de este juego absurdo, les “viene” un poco de lucidez como para percatarse de que un puesto de trabajo no está al precio de la vida de una política por mucho que creas que te está haciendo la vida imposible.

¡Cuántas familias españolas viven en muchísimas peores condiciones que ésta! ¡Cuántas tienen a todos sus miembros en paro y subsisten con cantidades de dinero vergonzosas! Pero ya ven, no van cobrándose las vidas de quienes consideran los culpables de su pésima situación. No han desarrollado una inquina que, para empezar, lo primero que hace es amargar la vida del que la siente. El paro no se arregla a tiros. Por muy apasionados que seamos en este país mediterráneo y caliente.

Nos queda mucho por saber de esta historia, de este “Puertohurraco político” que combina emociones básicas con tramas de poder. De este culebrón que ha costado una vida, por no decir cuatro. De esa falta de conciencia que parece estar inoculada en sus afectadas. De verdad, ¿cuándo empezó todo y por qué? ¿Y qué le lleva a alguien a crear un entramado criminal en una tranquila ciudad de provincias cuando tiene una vida por delante a la que sacar partido? ¿Un puesto de trabajo es una excusa a pesar de los tiempos que corren para hacerse con un arma, y hasta con dos, y descerrajar hasta un tiro de gracia a la política de turno? ¿Abusamos del poder y creamos monstruos sin saberlo? ¿Conocemos los límites? ¿Pensaron en algún momento las acusadas que el mundo les daría la razón? O peor, ¿pensaron que podían vivir con ello en el silencio cómplice de quien no ha sido encausado como verdugo porque “Salió de rositas” del asunto?

 

María Díaz
Periodista
www.mariadiaz.eu

Boletín de noticias: te ofrecemos la posibilidad de estar al tanto de las novedades que te ofrecemos desde las secciones informativas. Pulsa aquí para registrarte.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

cursosbanner