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Nº Parados 22/05/2018

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Tras las propuestas de alguno de los millonarios más conocidos de países, como Estados Unidos o Francia que reclamaban un impuesto extra para ellos, muchos esperaban que sus homólogos españoles imitasen esa postura. Aquí en España, ninguno ha abierto la boca hasta el momento e irónicamente se nos ocurre pensar si es que este país no tiene ricos, ni siquiera aquellos a los que se ha descubierto una ingente cantidad de dinero en bancos suizos.  

La tormenta la desató hace unas semanas un norteamericano, Warren Buffet que mandó un escrito a los congresistas de su país reclamando un impuesto para aquellos, como él, que nadan en la abundancia. Su gesto provocó reacciones similares en otros países, como Francia donde los herederos de L,Oreal o el Presidente de Total abogaron por el mismo esfuerzo solidario en este país.



 

Parecía lógico pensar que en España, hubiera un gesto similar aunque sea por mimetismo, aunque no haya un excesivo convencimiento sobre el asunto por parte de todos esos que tienen patrimonios con los que vivirían cientos de familias tranquilamente.

 

Para empezar, no quiero en este artículo, hacer un llamamiento a una especie de revolución bolchevique en la que se repartan todas esas riquezas entre la gente y ni siquiera demonizaré a los millonarios, sobre todo si han conseguido la fortuna mediante el duro trabajo. Pero claro, me ha llamado la atención cómo se ha trasladado el debate a España.

 

En primer lugar, el debate se ha centrado en la política y eso no nos debe extrañar ante la inminante campaña que se nos presenta antes del 20N. Aquí hemos escuchado toda clase de topicazos de unos y otros, los socialistas utilizando la propuesta para parecer más de izquierdas mientras que los populares la tachaban de demagógica, basándose en que esos ricos son los que generan más trabajo. Ni unos ni otros dicen verdad en este asunto.

 

En segundo lugar, se han pronunciado los dirigentes empresariales y un señor, como Arturo Fernández, presidente de la patronal madrileña, se preguntaba qué se entendía por ricos. Y en realidad, esa es la clave de todo este asunto. ¿Dónde ponemos el listón? ¿en un millón de euros? ¿en dos? O como algunos entienden, en siete millones de euros. Me temo que la pregunta del responsable de la patronal no pretendía dar con la clave y más bien, lograba echar balones fuera para que nadie pensara que él está dentro de este colectivo.

 

A mí me parece muy significativo del carácter español. Aquí no hay ricos, porque si tienes un patrimonio de un millón de euros, siempre pensaras que el rico es aquel que tiene más de cinco millones. Si tienes diez millones, pensarás que hasta llegar a los cien no entras en ese club. Como siempre hay alguien más rico que tú, podríamos concluir que aquí sólo Amancio Ortega y la Duquesa de Alba son los únicos que atesoran lujos.

 

Pongamos la barrera donde la pongamos, aquí en España parece que no hay ricos, muy pocos reconocen en público o en privado, estar podridos de dinero. Incluso socialmente está mal visto alardear de fortuna. Los pobres millonarios españoles se ven forzados ante tan perversa visión del colectivo en España a enviar el dinero fuera de nuestro país. Lo hacen fundamentalmente para evitar esas envidias que generan dentro de nuestras fronteras.

 

Y ese es el principal problema. Establecer un impuesto para los ricos puede ser una medida estética con la que aliviar la presión social sobre los impotentes gobiernos. Sin embargo, este colectivo es el que tiene más medios para eludir su obligación con la Hacienda pública. Sus asesores fiscales se saben todas las tretas posibles para pagar menos impuestos, muchas más que aquellos que tenemos una nómina o ingresos limitados.

De hecho, aquí en España, ya no es que las fortunas se marchen a paraisos fiscales para evitar los tributos sino que algunas figuras, como las SICAV, permiten que esos grandes patrimonios tributen al 30 por ciento mientras que un ciudadano común paga por el IRPF hasta un 40 por ciento. Muchos dicen que eso se hace para facilitar la creación de empleo pero nos toman el pelo. No hay más que ver la actividad especuladora de cientos de empresas durante los últimos años para darse cuenta que han generado algunos puestos de trabajo pero han sido mucho más jugosos los beneficios que han ido a parar a los bolsillos de sus responsables sin más.

 

Ahora que se habla de la necesidad de contener los salarios, ahora que muchos empresarios aprovechan para bajar los salarios en las ofertas laborales, también debemos plantear una mayor inspección de estas situaciones. Se puede establecer un impuesto a los ricos pero yo me conformaría con saber que tributan lo que verdaderamente les corresponde en proporción a sus ingresos. Eso sería más que suficiente.

 

Y si de paso, algunos conocidísimos empresarios, algunos conocidísimos artistas o deportistas españoles, decidieran establecer su domicilio fiscal en España, eso sí que sería un gesto de solidaridad que es lo que nos tratan de vender.

 

Por último, amigos, no nos dejemos engañar. Si algunos millonarios piden pagar más es porque le están viendo las orejas al lobo. Las revueltas en algunos países árabes y las reacciones en España u otros países europeos, provoca que el sistema capitalista busque medidas para lavar la cara después de habernos metidoo en esta tremenda crisis.


Javier Peña
Director Portalparados

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