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Alejados de la realidad

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La reacción del ministro de Hacienda, Cristobal Montoro y de algunos tertulianos, como Francisco Marhuenda restando importancia y credibilidad a ese informe es una prueba de ese fenómeno. Si no creen en los datos de Cáritas que por cierto, se basan en las estadísticas de Eurostat, bien podrían darse una vuelta por la calle, hablar con la gente y cambiaría su opinión.

Les sugiero que tomen nota de un programa que acaba de estrenar La Sexta en la que jefes de grandes empresa se infiltran con los empleados. Teóricamente, pretenden descubrir malas prácticas de sus empleados y el resultado final es que se encontraban con las penurias de sus trabajadores, la falta de medios para desempeñar el trabajo, etc

Uno de los directivos comentaba que todas las empresas debían infiltrar a los jefes en diversos puestos para valorar las condiciones de los trabajadores y mejorarlas. Era uno de los encargados de la empresa de limpieza de Málaga que comprobó en primera persona como una cuadrilla tenía que limpiar las heces de los caballos en la Feria sin que la policía cortase el tráfico. Un auténtico peligro.

Si con ese sencillo baño de realidad, ese responsable decidió gestionar ese problema con la policía municipal, comprar cascos para los operarios de la recogida de basura y mascarillas para los técnicos de la planta de reciclaje, imagínense lo que podrían cambiar las cosas si Montoro o Marhuenda decidiera un día coger el metro de Madrid para conocer las conversaciones de la gente.

Alguno pensará que ni aun así algunos se caerían del burro y descubrirían esa otra realidad, la que vivimos los ciudadanos de a pie. Está claro que tienen unas “gafas” distintas a las del resto de los ciudadanos y si no se las limpian de prejuicios, difícilmente verán lo que vemos los demás.

Y ante esa mirada tan especial de la realidad, no permiten que ninguna persona o entidad les estropee su particular visión. Ni Cáritas ni el padre Ángel que están haciendo una labor inmensa a favor de los más necesitados, ya sean niños, mayores o cualquier otro colectivo en riesgo de exclusión.

Ignorar la pobreza no la convierte en un problema menor para la sociedad. Algunos políticos y  algunos periodistas pueden mirar hacia otro lado pero el resto de los mortales tenemos la obligación de recordarlo cada día, sin amarillismos ni regodeos. La pobreza, como otros tantos problemas, tiene rostro, tiene historias y mucho sufrimiento que no se acaba porque Montoro y Marhuenda digan lo contrario.

Tan sólo consiguen más indignación. De todos aquellos que la padecen en primera persona y de los demás que lo vemos y sentimos a diario a nuestro alrededor.

Por lo tanto, yo estoy y estaré siempre más cerca de Cáritas o el padre Ángel que de cualquier otra persona que muestre su ceguera ante la realidad.

 

Javier Peña
Portalparados.es

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