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Nº Parados 18/08/2018

SEPE
3135021
EPA
3490100

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La oferta de trabajo parecía atractiva: una agencia británica, Driving Edge LTD, ofrecía 50 puestos de trabajo para mozos de almacén en la localidad de Lichfield, en el centro de Inglaterra. No se necesitaba titulación, ni experiencia, aunque sí conocimientos básicos de inglés. Se ofrecía contrato temporal, garantizando una jornada de entre 40 y 60 horas a la semana. La oferta además contaba con la garantía de la red Eures, donde se hizo pública. Sin embargo, según las denuncias de las que ha tenido constancia  Portalparados, de lo prometido poco o nada.  

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Una veintena de españoles procedentes de distintas ciudades españolas como Madrid, Málaga, Sevilla, Segovia y Barcelona, ha denunciado el incumplimiento de las condiciones laborales pactadas. Incluso hablan sin reparos de trato vejatorio y abusivo durante su estancia en Inglaterra. Algunos han regresado a España indignados por lo que se han encontrado allí. Otros han decidido quedarse en un intento desesperado de recuperar el dinero que les ha costado la aventura.



Dormir en el suelo

Uno de los españoles damnificados que prefiere mantener el anonimato, es recién licenciado en derecho, con un master en finanzas y decidió apuntarse a la oferta para mejorar su nivel de inglés. Tras superar el test realizado por una representante de la empresa Driving en Madrid, y recibir por correo electrónico el contrato laboral, se trasladó junto a otros compañeros hasta el Reino Unido.

La pesadilla comenzó al llegar al hotel como nos cuenta: “entre las condiciones particulares figuraba que la primera semana íbamos a estar en un hotel con un  coste de 120 libras, las cuales serían descontadas de nuestro sueldo a lo largo de 4 semanas a razón de 30 libras por semana (…). Al llegar al hotel nos indicaron que a la mañana siguiente deberíamos abandonarlo”.

Del hotel prometido, nada de nada. Los trabajadores españoles acudieron a trabajar sin tener alojamiento y pensando que la empresa les resolvería su problema. De hecho, les habían asegurado que durante su primera semana en el país les pondrían en contacto con particulares y/o empresas para el alquiler de viviendas y coches para su transporte. Esto nunca sucedió.

Tras la primera jornada de trabajo, los españoles fueron conducidos primero al hotel a recoger sus maletas y después a su nuevo alojamiento. En coches particulares y un camión de mudanzas fueron trasladados a la localidad de Walsall. Los alojaron en casas vacías de un barrio marginal en las que no había ni ducha, ni electrodomésticos, ni muebles. Ni siquiera cama. Algunos, los más afortunados, pudieron dormir esa noche sobre un colchón en el suelo y otros directamente sobre el pavimento, “como perros”, según los testimonios recogidos por Portalparados.

Otro de los trabajadores damnificados recuerda que en su habitación no funcionaba la calefacción y que tuvo que dormir “con cuatro mangas y gorro y aún así he padecido frío y humedad todos los días y noches de mi estancia allí”.

Por si fuera poco estas “viviendas” estaban a unos 35-40 minutos en coche del centro de trabajo. Los taxis (muchos de ellos parecían no tener licencia) les cobraban 40-50 libras al día por el desplazamiento. Joaquín asegura que varias personas les obligaron a contratar ese servicio, lucrándose a su costa, y que no tenían otra forma de llegar al trabajo.

Menos horas de trabajo de las prometida

Ni hotel, ni ducha, ni cama, ni cocina, ni facilidades para el transporte. Pero además, los  españoles contratados por Driving Edge como mozos de almacén se encontraron con otra sorpresa: les prometieron un mínimo de 40 horas semanales de trabajo y no lo cumplieron. Los afectados aseguran que en numerosas ocasiones acudían al centro de trabajo en vano y en otras muchas eran desconvocados, incumpliéndose así la carga de trabajo comprometida.

El resumen de la peripecia por tierras británicas es: condiciones de vida denigrantes y trabajo y sueldo insuficiente. En definitiva, un engaño puesto que nada resultó ser según lo prometido.

Al cabo de una semana, uno de ellos decidió volverse, sin recibir ningún sueldo y habiendo gastado más  de 550 euros. “La peor y más degradante experiencia de mi vida”, ese es el balance que hace.

El otro trabajador aguantó 18 días y ha decidido enviar un escrito a los responsables de lared  Eures en el que no duda en calificar tanto las condiciones de vida como las de trabajo de estafa y fraude. Este español destaca que la oferta de Driving Edge llevaba el sello de Eures, y que esa circunstancia les hizo confiar.

Algunos españoles siguen aún en Inglaterra porque no tienen cómo pagarse la vuelta o porque intentan recuperar el dinero gastado en esos días.  Francisco es uno de los españoles que aún continua en tierras británicas. Acaban de despedirlo de la empresa Driving Edge, según nos cuenta por no alcanzar una supuesta productividad. Lleva en el Reino Unido desde el pasado 20 de octubre. Nos cuenta que junto a otros españoles continúa viviendo en una vivienda “infrahumana”, pero que tratarán de mudarse a otra.

Cuenta a Portalparados que sigue allí porque quiere primero recuperar el dinero invertido en el viaje y después conseguir algún ingreso para su familia, “tengo su mujer e hija. En España no encuentro trabajo, aquí hay más oportunidades”.

Eures investiga lo ocurrido

Las quejas de los trabajadores españoles que se sienten engañados por la empresa Driving Edge han llegado a la red Eures. En declaraciones a Portalparados, la jefa de servicio en España Pepa Moleón nos asegura que se ha dado un toque de atención a la empresa y que ésta ha solicitado un encuentro con los consejeros de Eures en nuestro país.

Tras esta entrevista y después de conocer las quejas de los trabajadores españoles, Eures se pondrá en contacto con los damnificados para dar respuesta a sus denuncias. De momento lo que sugieren a los trabajadores que continúan en el Reino Unido es que contacten con la consejería de Empleo de la Embajada de España en  Londres.

Eures fue creada en 1993 por la Comisión Europea con el objetivo de proporcionar información, asesoramiento  y contratación a trabajadores y empresarios. La red cuenta con un total de 850 consejeros en toda Europa y se basa en el principio de libre circulación de las personas que permite a cualquier ciudadano de los países miembros trabajar en otro país miembro disfrutando de las mismas condiciones que los ciudadanos de ese país.

Y subrayamos ésto: cualquier ciudadano europeo tiene garantizadas las mismas condiciones laborales que los ciudadanos del país al que se desplace.

Los responsables de Eures en España insisten en que su papel es meramente mediador entre empresas y trabajadores. El sello de Eures es, sin embargo, para los españoles que buscan trabajo fuera de nuestro país mucho más que eso. Para ellos es una garantía de seriedad, que, sin embargo, puede quedar en entredicho por casos como éste de Lichfield, en Inglaterra.

 


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