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Nº Parados 16/08/2018

SEPE
3135021
EPA
3490100

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Pesimismo. Esta es la palabra con la que se podría resumir la actitud de los españoles ante su situación laboral y económica. Más de la mitad de los trabajadores no espera ni aumento de salario (51%), ni bonus a final de año (51%), ni ingresos extras durante 2012 (50%). Estas son algunas de las conclusiones extraídas de la cuarta oleada de 2011 del Randstad Workmonitor, estudio internacional sobre las expectativas laborales de los trabajadores. De hecho, los españoles se sitúan, claramente, entre los más negativos ante su situación laboral.  

Al contrario que en España, en 21 de los 30 países encuestados los trabajadores esperan aumentar sus ingresos en el próximo año. Y en algo más de la mitad de los países (18 de 30), los encuestados creen que su compañía mejorará sus finanzas en 2012. Argentina y Chile destacan por ser los más positivos ante la situación de su organización, mientras que en la República Checa, Francia, Grecia, Hungría, Japón y Holanda los trabajadores esperan que 2012 sea también un año complicado.  



A pesar de la crisis, o quizás debido a ella, los trabajadores españoles no están muy satisfechos con su situación económica. Aunque la mayoría no espera un aumento de sueldo, para un 74% de españoles su salario no refleja su trabajo. Esta opinión es común en la mayoría de países, con cifras superiores al 60%, pero es especialmente llamativa en el caso de Polonia y Hungría (ambas con un 79%) y Grecia (con un 81%). Eso sí, al contrario que en España, en otros países se muestran más esperanzados con la posibilidad de mejorar sus condiciones salariales: más de un 80% de los encuestados en Argentina, Brasil, Chile, China, India y México esperan un aumento de sueldo, bonus o mejoras en sus beneficios sociales.

Pero, ¿están los españoles dispuestos a cambiar su situación? En general, no. Incluso con una mejora salarial, los trabajadores prefieren no cambiar de residencia. En el caso español, el 50% aceptaría cambiar su país de residencia por un empleo si fuese unido a un aumento de salario, lo que es reflejo de la escasa movilidad que tienen los españoles.

En otros países hay diversidad de opiniones. El 64% de chinos y el 58% de hindúes se moverían si se tratase del puesto acorde a sus expectativas. Mientras que los empleados de Dinamarca, Japón, Luxemburgo y Suiza indican que prefieren permanecer en su país aunque el puesto en cuestión suponga un aumento de salario.

Cuatro de cada diez españoles cree que puede perder su empleo

El pesimismo que afecta a los españoles sobre la situación de su empresa y a su economía también afecta a su propio puesto de trabajo. Un 37% de los españoles tiene miedo de perder su empleo en los próximos meses. Esta cifra supone un aumento del 8% respecto al trimestre anterior, lo que es fiel reflejo del aumento de desempleo y de la incertidumbre que vive nuestro país. España lidera la clasificación europea en esta materia sólo superada por Grecia, en la que casi la mitad de sus trabajadores (49%) reconoce que tiene miedo de perder su trabajo. Unas cifras que quedan muy lejos de las que ofrecen países como Noruega (19%) o Alemania (18%), donde los trabajadores ven mucha más estabilidad en sus empresas.

A nivel regional Randstad también detecta diferencias entre los españoles. Gallegos (45%), murcianos (45%) y valencianos (44%) son los españoles que demuestran más miedo de perder su trabajo. Tras ellos se encuentran madrileños (40%), catalanes (36%) y asturianos (35%). En el lado contrario de la balanza, castellano-manchegos (24%), andaluces (27%) y extremeños (33%) son los profesionales que menos temen por su continuidad en su actual empresa.

En relación a la confianza ante el empleo, un 52% de españoles cree que no podría conseguir un empleo similar y un 59% no ve posibilidades de encontrar otro trabajo, aunque fuera en condiciones diferentes. Los más pesimistas en este sentido son los trabajadores de mayor edad, que en su mayoría no creen que pudieran encontrar un trabajo similar al actual.

 

 

 

Poco ánimo para buscar un trabajo nuevo

En esta línea, y dada la situación económica actual, es lógico pensar que los trabajadores apuesten por  la estabilidad. Un 73% asegura que no se encuentra buscando un trabajo nuevo,  con una diferencia mínima entre mujeres y hombres en esta materia.

Por edades, existe una gran unanimidad a la hora de no buscar trabajo y son los trabajadores en el tramo de edad de 35 y 44 años (79%) los más apáticos a cambiar de puesto, por ser el tramo de edad que requiere una mayor estabilidad económica y familiar.

Por regiones, murcianos (84%), baleares (83%) y vascos (82%) son los trabajadores que aseguran con más fuerza que no se encuentran buscando un nuevo empleo, mientras que cántabros (50%), canarios (50%) y riojanos (59%) se encuentran en el otro lado de la balanza. Eso sí, en todos los casos se alcanza el valor característico de la mitad de la muestra.

Esta escasa intención de cambio también se refleja en el porcentaje de trabajadores que han cambiado de trabajo recientemente. Solo un 13’9% de españoles han cambiado de trabajo en los últimos seis meses, lo que supone una de las cifras más bajas de la UE, sólo superada por Bélgica (13,6%), Grecia (13,4%) y Alemania (12,4%). Los países en los que ha habido una mayor movilidad en esta materia son Suiza (17,1%), Francia (15,8%) y Holanda (15,6%).

Cuando los españoles deciden cambiar de trabajo los motivos son diversos. La ambición profesional (31%) y la búsqueda de mejores condiciones de trabajo, como el salario (28%) lideran el ranking de prioridades a la hora de cambiar de empleo. Le siguen por orden de importancia el deseo personal de buscar la novedad (23%), la ambición profesional (17%), las circunstancias personales, como divorcios o enfermedades (16%) y los aspectos empresariales (15%).

A nivel de sexos, los hombres se inclinan mayoritariamente por mejorar las condiciones de trabajo (36%), mientras que las mujeres optan más por el deseo personal de cambiar de ambiente profesional (27%).

Cuanto más joven es el trabajador, más feliz está en el puesto de trabajo

Los españoles están en general satisfechos en su puesto de trabajo, sin embargo, esta satisfacción ha descendido nueve puntos respecto al anterior trimestre. En la última oleada de 2011 un 63% de trabajadores se declara satisfecho con su puesto de trabajo; hombres y mujeres comparten este porcentaje, pero ellas son más emotivas en sus respuestas y muestran dosis más altas de “alta satisfacción” y de “alta insatisfacción”.

¿Es el dinero fiel reflejo de la felicidad? No en todos los casos. Aunque en general a mayor remuneración mayor satisfacción, no se da en todos los tramos, ya que la satisfacción no aumenta al ritmo que lo hace el salario; sin embargo, sí están más satisfechos aquellos que trabajan más horas, ya que los empleos de jornadas parciales suelen tener una mayor inestabilidad.

Lo que sí es un factor condicionante a la hora de valorar la satisfacción en el empleo es la edad. Cuanto más joven, más satisfacción en el empleo. Este dato pone de manifiesto la capacidad de involucración y entusiasmo de los más jóvenes en su proyecto laboral y, por el contrario, el desánimo que acompaña a los empleados de mayor edad.

Esto significa que las compañías deberían trabajar para fidelizar y motivar a los trabajadores de mayor edad para vincularlos a la estrategia de la empresa y conseguir de este modo una mayor productividad.

Los españoles destacan por su baja movilidad

La combinación del miedo a perder el empleo, las expectativas a cambiar de puesto, el porcentaje de personas que han cambiado de trabajo en los últimos meses y la satisfacción en el puesto de trabajo da como resultado un índice que sirve para comparar los posibles cambios en la fuerza laboral en los próximos meses: el Índice de Movilidad Laboral. Al terminar 2011 España cuenta con un Índice de 100, cinco puntos por debajo de la media y en línea con países como Australia (100), Suiza (101) o Japón. India (144) y Brasil (129) son los países con más movilidad y, por tanto, donde se esperan más cambios en las plantillas de los trabajadores; mientras que Luxemburgo (83) e Italia (90) son los países con un índice sensiblemente menor a la media y por tanto donde las expectativas de cambio entre empleos es menor y se espera menor rotación en las plantillas.


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