Según el informe de Cáritas, está aumentando la situación de pobreza crónica. Lo demuestra el hecho de que una de cada tres personas atendidas por la organización lleve más de tres años demandando ayuda.
Y lo peor es que las previsiones anuncian un agravamiento de la situación al mantenerse los niveles de desempleo a medio plazo, la pérdida de capacidad adquisitiva de la población, el debilitamiento de las políticas sociales y los recortes.
En cuanto al perfil de las personas que reciben ayuda de Cáritas, las mujeres son el rostro más visible de las situaciones de pobreza y exclusión. Se registra, además, un elevado número de desempleados de larga duración, parejas jóvenes con hijos, mujeres solas con familiares a su cargo, familias con escasa intensidad laboral y ciudadanos extracomuntarios.
Caritas dice sentir “verguenza” (recordando las recientes palabras del Papa Francisco tras la tragedia de Lampedusa) por una pobreza en nuestro país cada vez más dura.




