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Nº Parados 13/12/2018

SEPE
3252867
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Una carnicería de Colindres ha decidido rebajar sus precios a los pensionistas y a las parados para ayudar a los vecinos a sobrellevar unos tiempos de crisis en los que, según su propietario, hay gente "realmente muy necesitada".  

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Así lo explica a Efe Alberto Negrete, descendiente familiar de tercera generación de carniceros, que empezó en enero a rebajar sus precios un 10 por ciento a pensionistas y desempleados, por la compra de un mínimo de 20 euros, una iniciativa con la que también busca mantener unas ventas que han disminuido un 40 por ciento en dos años.



“Las cosas están jodidas”, afirma con contundencia este carnicero oriundo de Vizcaya que desde hace tres años regenta el establecimiento de Colindres -pues su padre era vecino de Rasines-, además de un puesto de venta al por mayor de productos cárnicos en Mercabilbao con una sala de despiece en donde prepara encargos para restaurantes y otras carnicerías.

“Me levanto normalmente a las 03.30 horas de la mañana y trabajo en Bilbao hasta las 14.30 horas”, explica. Luego, por la tarde, acude a Cantabria para “echar una mano” en la carnicería y distribuir sus productos por otros pueblos.

Subraya que la crisis se está agudizando en la carnicería puesto que sacan “lo justo para cubrir gastos” e incluso lamenta que tiene que aportar “algo de dinero” de su bolsillo para poder mantener a sus dos trabajadores.

“La luz está cada día más cara y los impuestos cada vez son más agresivos”, recalca al tiempo que bromea con que dentro de poco “habrá que pagar hasta por respirar” e ironiza diciendo que “aquí se aprietan el cinturón los de siempre”.

El pollo, el cerdo, el lomo y, básicamente, todo lo que se encuentra en oferta, son los géneros más demandados por los clientes que acuden al establecimiento del carnicero, quien advierte incluso de que ha tenido que bajar los precios base hasta obtener “un margen de beneficios mínimo”.

Al dispensar otros productos perecederos, como pan, el carnicero dice que ha notado también cómo “en una jornada vende toda la mercancía” y al día siguiente “nadie va a comprar”, ya que “la gente guarda lo que le sobra para comerlo más adelante y esto hace cinco años no ocurría”, señala.

Alberto Negrete cree que si se extendiesen estos tipos de descuentos en los comercios de España todo el mundo podría “comer y vivir mejor”, por lo que anima a que “la gente mire por los más necesitados” y se una a este tipo de causas sociales.

Este carnicero subraya que “ya no se puede vender media ternera y ganar 2.000 euros, como hace 20 años” y se muestra feliz por obtener lo suficiente para vivir y conservar su trabajo.



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