spot_img

Vótame… que de ésta, me forro

En este país de burdo sainete, algunos problemas se nos olvidan según nos entran otros. El ser humano no puede abarcarlo todo, pero no estaría de más que trabajásemos un poco la memoria y un mucho la capacidad de reclamar. Los últimos días han surgido tantos jetas políticos que han encontrado en nuestro apoyo electoral un filón para forrarse que hemos dado de lado otros asuntos que no nos dejan dormir.

 

Durante años, el terrorismo fue motivo de preocupación popular. Se arregló, o lo parece, y llegaron otras pandemias. La del paro, por ejemplo, excusa electoral para cualquier partido en campaña que se precie. Desde los famosos 800.000 puestos de trabajo que prometió un Felipe González que, a mi entender, hace mucho que sobra en política, hasta las utópicas propuestas del actual gobierno que ya vemos dónde están. No usan a su conveniencia porque saben dónde darnos…y luego, si me has votado, no me acuerdo.

 

Una vez aupados al poder, los políticos se ensucian, se pervierten. No todos. Pero la imagen que nos llega, no es limpia y la desazón nos merienda. Lo estamos viendo estas semanas en la prensa. Al menos, demasiados. A mí, uno me hubiera parecido escandaloso, porque lo hace con mi voto o con el de mi vecino, da igual. ¡Pero tantos! ¿Para eso trabajamos hace ya casi 40 años por un democracia sana?. ¿No es reincidente calificar a la democracia de “sana”? ¿No se debería dar por hecho? No se trata sólo de los ya cuestionados, se trata de que nos hacen sentir gilipollas y decepcionados. Y eso, es jugar con nuestras ilusiones.

 

¿Se dan cuenta de qué problemas como el paro se han quedado no sé en qué lugar de la lista de prioridades a solucionar? En estas últimas semanas entre el ébola, los ánimos independentistas de algunos catalanes, las tarjetas black, el pequeño Nicolás y la corrupción al por mayor, las preocupaciones de los ciudadanos de a pie se han quedado de lado. Publican una importante encuesta con la intención de voto de los españoles a fecha de noviembre de 2014 y todo ha dado la vuelta. En ese giro de 180 grados hemos manifestado nuestra intención de apoyar a un partido que ni siquiera tiene un programa elaborado y que funcionan más como improvisadores que como profesionales. Cierto es que están muy preparados y que vienen limpios de casa. Así que ya no importa qué plantean como solución al paro o a la crisis. Porque los demás se han encargado de cargarse su propia honorabilidad y carecen de credibilidad alguna. Ya no importan los problemas en particular ni sus posibles arreglos. Estamos tan quemados con tanta chulería que, a bofetadas, hemos empezado a mirar hacia otro lado. Y ya no pedimos nada. Sólo, y no es poco, que no nos engañen.

 

Me temo que este juego perverso de abusar del ciudadano se va a volver contra quienes pensaron encontrar en la política el camino a la buena vida. Lo estamos pagando nosotros, decepcionados y en la ruina, pero quizá, el destino les tenga también previsto a estos tipos que calcularon su futuro a partir de nuestros votos. ¿Se dan cuenta? Perdemos todos. Un tahúr, un solo tramposo, puede mandar el juego a la mierda.

 

María Díaz
Periodista
www.mariadiaz.eu

 

Related Articles

14 COMENTARIOS

DEJA UNA RESPUESTA

Déjenos su comentario
Por favor introduzca su nombre aquí

Nuestras RRSS

70,804FansMe gusta
78,973SeguidoresSeguir

últimos artículos

You cannot copy content of this page