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Nº Parados 21/04/2018

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3422551
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3766700

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Rosalía Mera, una mujer que desde sus orígene humildes, logró levantar junto a Amancio Ortega un imperio textil y convertirse en la mujer más rica de España, ha sido uno de las protagonistas de esta semana porque nos ha dejado con la misma discrección con la que vivió durante 69 años de edad. A ella, dedica su artículo otra mujer, la periodista María Díaz en su columna de Los Lunes al Sol.

Rosalía Mera, hembra entre las hembras

Rosalía Mera, una mujer que desde sus orígene humildes, logró levantar junto a Amancio Ortega un imperio textil y convertirse en la mujer más rica de España, ha sido uno de las protagonistas de esta semana porque nos ha dejado con la misma discrección con la que vivió durante 69 años de edad. A ella, dedica su artículo otra mujer, la periodista María Díaz en su columna de Los Lunes al Sol.  

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Si hay una persona a la que hace mucho hubiera querido conocer, y ya no va a ser posible, es a Rosalía Mera. Me gustaba esta mujer. Me gustaba de lejos. Es decir, mucho y sin tratarla. Me gustaba lo que decía y, sobre todo, lo que hacía. Creo que hubiera sido una estupenda presidenta de gobierno porque tenía los pies en la tierra, el corazón en el ser humano,  los ojos en el mundo y la cabeza llena de neuronas bien utilizadas. Venía de abajo y no se olvidó nunca. También es cierto que la vida, de vez en cuando, le dio una bofetada para recordárselo: abandono de estudios a edad temprana para contribuir a la economía familiar, un hijo con discapacidad psíquica y un divorcio triste. Quizá se fueron truncando sus sueños en las metas volantes, pero al final, fue una ganadora. Con tanta alma como cojones (ya me perdonarán la expresión) le dio un vuelco a la vida para fijar un rumbo que dotara de sentido a aquello que le iba ocurriendo.



Era la mujer más rica de España por méritos propios. Y lo reivindicaba. Porque Rosalía empezaba por ser sincera consigo misma y huía de las falsas humildades. Me tiraba yo de los pelos, seguro que ella no, cuando la hija de su ex-marido y la segunda esposa de éste se casó en loor de multitudes bajo titulares de “gran boda de la heredera de Inditex”. Ni siquiera sé cómo se llama la señorita, pero no es, aunque algunos lo pretendan, la heredera del imperio. Entre otras cosas porque hay dos hijos mayores que no sólo accederán a la parte que les corresponde de la fortuna de su padre, sino que también lo harán de la de su madre. O sea, titulares de mejores cuentas corrientes y negocios que la imaginaria heredera. Pero, la hija mayor de Ortega y Mera es una mujer tan forrada como discreta y el hijo un hombre con complicaciones por cuyos derechos hereditarios peleó la madre. A mí, la discreción siempre me ha parecido una muestra de inteligencia y Mera y su hija han ido siempre por ese camino que a mí me empuja al respeto y al elogio. Admiro también a Amancio Ortega, un tipo peleón que supo encontrar una estupenda compañera con la que iniciar vida, negocio y fortuna. Pero esa loa a su universo familiar de segundo matrimonio me han hecho apostar por su primera familia, esa que no ostenta pero pelea.

Rosalía Mera nunca tuvo problemas en enfrentarse a los poderes, fueran los que fueran, al margen de colores o tendencias. No les debía nada y consideraba que teniendo la oportunidad, como la tenía, de alzar la voz por otros, debía hacerlo. Chapeau. Ahora que ya no está, que se ha ido, ahora, supongo, muchas personas podrán hacer público su agradecimiento a una mujer que trabajó siempre a favor de los más perdidos sin pedir nada a cambio. Insisto, su hija, la heredera, es el claro ejemplo.

Se me ha ido una gran mujer sin conocerla pero con mi más entregada admiración. Una tipa firme con ideas en ebullición que entendió que a todos la vida no nos trata igual. Una señora con todas las letras. Una empresaria activa y vital. Me da la sensación que entre sus pertenencias había muchas tristezas y que, por eso, se autogestionaba las alegrías. Bueno, y de paso, se las gestionaba a otros. La lloro porque no la conocí pero me alegro de que haya existido. Lo dicho, como jefa de ejecutivo hubiera sido una gloria: sabía dónde estaban los problemas y trabajaba con inteligencia para resolverlos. Estoy segura que nos ha dejado un legado a todos. Aunque muchos no lo sepan.

 

María Díaz
Periodista
www.mariadiaz.eu

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