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Nº Parados 22/07/2018

SEPE
3162162
EPA
3796100

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En esta columna de Los Lunes al Sol, la periodista María Díaz reflexiona sobre el trato que nuestra sociedad ofrece a los más pequeños. Se hacen referencia en ocasiones a la situación de los menores en países subdesarrollados en los que trabajan desde la más tierna infancia pero incluso, en países desarrollados los sometemos muchas veces al capricho de lo que sus padres no lograron alcanzar.

Para qué sirve un niño

En esta columna de Los Lunes al Sol, la periodista María Díaz reflexiona sobre el trato que nuestra sociedad ofrece a los más pequeños. Se hacen referencia en ocasiones a la situación de los menores en países subdesarrollados en los que trabajan desde la más tierna infancia pero incluso, en países desarrollados los sometemos muchas veces al capricho de lo que sus padres no lograron alcanzar.  

De vez en cuando alguien recuerda en un medio de comunicación que la infancia está alterada y cotizada a bajo precio. Lo dice una quepuede presumir de niñez, algo de lo que no es responsable. Pero cuando se crece, se mira hacia atrás necesariamente y se ríe cada cual con aquello que le hizo reír entonces…o no.Una sorpresa, un castigo, un cumpleaños, un día de playa o río, una visita al supermercado o una regañina de aupa. ¡Qué tiempos! Nos han hecho como somos y somos lo que fuimos.




Pero hay niños que no tienen esa suerte. Aunque miremos hacia otro lado están ahí. Buscan entre las basuras o pican piedras; son maltratados porlo padres desde que nacen; o se les disfraza y maquilla para convertirlos en estrella. Me quejo muchas veces a mí misma de que la naturaleza permita tener hijos a cualquiera. No me tomen por darwiniana. Pero ser  varón o hembra mayor de edad no nos hace personas. Nos quejábamos por ir al cole…pero muchos niños no han pisado nunca una escuela. Y ese vacío suele ser irrecuperable.

Quizá haya mentes hiperdotadas que siguiendo unos estudios puedan encontrar mañana la solución al SIDA o a una economía que se tambalea en todo elmundo. Si no hay posibilidades no hay futuro. Los niños no vienen al mundo para sufrir. Y esa etapa, la de crecer y aprender, existe para eso. No para que los que vivimos en condiciones les demos la espalda y les dejemos cruzar el mejor tiempo de su vida en condiciones infrahumanas.


Los niños no deben trabajar, sino experimentar. Incluso a ser traviesos, torpes, atrevidos, sosos, apáticos, peligrosos o sociables. La naturaleza nos dotó de ese tiempo para hacernos a ella. Un hijo no viene al mundo porque sí ni para satisfacer a una pareja. Conozco muchos “niños pegamento”, a los que recurrieron los padres para arreglar un matrimonio equivocado. Nooooooooooooooooooooooooooo.


Ahora, en los USA, empiezan las campañas que buscan a las niñas que cumplen los deseos de sus madres de no serlo. Esas misses diminutas que conoce el carmín de labios antes que el afecto materno; que aprenden a sonreír ante una cámara porque jamás reirán en un recreo. Y, sobre todo, que saben lo que es competir para ganar sin conocer el valor de la derrota. A mí me derrotaron tantas veces que me hicieron persona. ¡Y aprender es tan necesario!


Brindo por la infancia. Por sus derechos. Por su innata sabiduría. Por su belleza. Y por su futuro. Amén

 

María Díaz
Periodista
www.mariadiaz.eu

De vez en cuando alguien recuerda en un medio de comunicación que la infancia está alterada y cotizada a bajo precio. Lo dice una quepuede presumir de niñez, algo de lo que no es responsable. Pero cuando se crece, se mira hacia atrás necesariamente y se ríe cada cual con aquello que le hizo reír entonces…o no.Una sorpresa, un castigo, un cumpleaños, un día de playa o río, una visita al supermercado o una regañina de aupa. ¡Qué tiempos! Nos han hecho como somos y somos lo que fuimos.

Pero hay niños que no tienen esa suerte. Aunque miremos hacia otro lado están ahí. Buscan entre las basuras o pican piedras; son maltratados porlo padres desde que nacen; o se les disfraza y maquilla para convertirlos en estrella. Me quejo muchas veces a mí misma de que la naturaleza permita tener hijos a cualquiera. No me tomen por darwiniana. Pero ser varón o hembra mayor de edad no nos hace personas. Nos quejábamos por ir al cole…pero muchos niños no han pisado nunca una escuela. Y ese vacío suele ser irrecuperable. Quizá haya mentes hiperdotadas que siguiendo unos estudios puedan encontrar mañana la solución al SIDA o a una economía que se tambalea en todo elmundo. Si no hay posibilidades no hay futuro. Los niños no vienen al mundo para sufrir. Y esa etapa, la de crecer y aprender, existe para eso. No para que los que vivimos en condiciones les demos la espalda y les dejemos cruzar el mejor tiempo de su vida en condiciones infrahumanas.

Los niños no deben trabajar, sino experimentar. Incluso a ser traviesos, torpes, atrevidos, sosos, apáticos, peligrosos o sociables. La naturaleza nos dotó de ese tiempo para hacernos a ella. Un hijo no viene al mundo porque sí ni para satisfacer a una pareja. Conozco muchos “niños pegamento”, a los que recurrieron los padres para arreglar un matrimonio equivocado. Nooooooooooooooooooooooooooo.

Ahora, en los USA, empiezan las campañas que buscan a las niñas que cumplen los deseos de sus madres de no serlo. Esas misses diminutas que conoce el carmín de labios antes que el afecto materno; que aprenden a sonreír ante una cámara porque jamás reirán en un recreo. Y, sobre todo, que saben lo que es competir para ganar sin conocer el valor de la derrota. A mí me derrotaron tantas veces que me hicieron persona. ¡Y aprender es tan necesario!

Brindo por la infancia. Por sus derechos. Por su innata sabiduría. Por su belleza. Y por su futuro. Amén


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