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Nº Parados 21/05/2018

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3335868
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3796100

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La periodista, María Díaz, repasa en este columna de Los Lunes al Sol alguna de las noticias que se han producido en los últimos días y que tienen como denominador en común el tiempo. Soraya Sáenz de Santamaría, el movimiento 15M o los últimos acontecimientos en la familia de Isabel Pantoja son el pretexto perfecto para hablar de la importancia del momento en cada caso.

Un tiempo para cada cosa y cada cosa a su tiempo

La periodista, María Díaz, repasa en este columna de Los Lunes al Sol alguna de las noticias que se han producido en los últimos días y que tienen como denominador en común el tiempo. Soraya Sáenz de Santamaría, el movimiento 15M o los últimos acontecimientos en la familia de Isabel Pantoja son el pretexto perfecto para hablar de la importancia del momento en cada caso.  

Me van a decir ustedes que me meto dónde no me llaman, pero ya me tendrán calada. Así que me ahorro los prólogos y voy al grano: cada cosa tiene su tiempo. No hay que acelerarse ni dormirse en los laureles. Y hay que saber dónde estamos y cuando debemos de estar. Y criticar menos. Y perdonen que sea yo la que diga esto. En mi descargo, y para quien no me conozca, soy realmente autocrítica con lo que ello supone. Pero me quiero ¿eh?. Me ha tocado convivir conmigo misma y ante eso nada puedo hacer. Lo que no pido, por si les tranquiliza, es que me quieran los demás. A su voluntad lo dejo.




A lo que vamos, 3 asuntos me traen esta idea del tiempo y el espacio a la cabeza. Por un lado las absurdas críticas a Soraya Saenz de Santamaría por ponerse a trabajar recién parida. ¿Quién ha dicho que una madre reciente está impedida para llevar a cabo cometido alguno? ¿Dónde está el listo que cree que las mujeres pierden neuronas en el parto? ¿Por qué Soraya va a ser peor madre por no vivir 24 horas pegada a su bebé? A lo mejor muchas depresiones post-parto se hubieran ahorrado si la sociedad no hubiera mirado a las parturientas como seres inútiles que sólo deben tener ojos para sus hijos. Las mujeres de la época moderna, que hace ya mucho que empezó, hemos peleado seriamente por conseguir el sitio que merecíamos en un mundo que se empeñaba en sernos hostil. Ahora podemos mirar al pasado sabiendo que el camino valió la pena, que tenemos capacidades que poner al servicio del colectivo en el que convivimos. Y cada uno sabe lo que tiene en casa. Así que lamento que críticas tan retrógradas hayan salido de lado alguno. Por si acaso, a mí no me miren.


Por otro, llevo tiempo observando a ciertos parásitos apegados por aburrimiento al 15-M. A mí, el movimiento de los chavalotes me parece sano de narices. Lo más sano, intelectual y políticamente hablando, que nos ha pasado en mucho tiempo. De hecho, hasta que surgieron, por cierto, delante de mis narices, estaba seriamente preocupada por una juventud que parecía no encontrar motivos para reventar por más que la chincharan…Los que ha hemos cumplido la treintena deberíamos tener la obligación de apoyarles: quieren y buscan un mundo mejor. Y el que no esté en el intento que tire la primera piedra. Pero no de meternos en su búsqueda. Ya tuvimos nuestro momento. Acompañémosles en sus manifestaciones, en sus reivindicaciones. Pero de ahí, a sentarnos con ellos en la puerta de Sol hay una distancia. Para eso están ellos, jóvenes, con ideales intocables. Nosotros dejamos los nuestros en otras batallas. Los indignados no sólo tienen razón, la tienen toda. Pero los que ya superamos esa edad no podemos arrimar nuestro aburrimiento a su pelea. Apoyemos pero respetemos. Es su tiempo. Afortunadamente han encontrado un camino. Avituallemos. Pero no compitamos.


Y ya, si me lo me permiten, me voy a imbuir en el mundo de la víscera. No le leo prensa del corazón. Mientras Roth, Mendoza o Garriga sigan publicando o Cortázar, Pérec  o Unamuno sigan siendo editados estoy más por juntar letras de interés que darle al pie de foto con mala leche. Digo esto porque cada vez que tengo que echar un vistazo a una publicación de este pelo y debajo de una foto algún redactor avispado pone algo así como “fulanita luce tipo en la playa” es que la “fulanita” está hecha un cuadro de gorda y/o de celulítica. Si eso no es mala baba…A lo que nos ocupa: no he podido escapar a una portada de “la” Pantoja con su hijo y una señorita anunciando un embarazo y una boda. Y a un posterior  aborto a deshora. Investigando el asunto he concluido que todo era precipitado y absurdo en la noticia: la pareja apenas lleva unos meses de relación; el embarazo no pasaba del mes y medio… Pero, eso sí, la publicación en cuestión ha pagado una pasta de aupa por una noticia que sólo lo fue durante escaso tiempo. Todos contentos. ¿Se acuerdan del juego que les propuse sobre verdades y mentiras la semana pasada? Pues no me digan que las coordenadas de tiempo y espacio no son importantes.


María Díaz
Periodista
www.mariadiaz.eu

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