Se trata de personas con algún tipo de discapacidad, inmigrantes, jóvenes con dificultades, mujeres víctimas de violencia de género y parados de larga duración.
El programa Incorpora ha contribuido a la inserción de 35.000 personas al mercado de trabajo desde su puesta en marcha en 2006, a través de colaboraciones como las de SFI.



