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Nº Parados 22/04/2018

SEPE
3422551
EPA
3766700

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Voluntario: "Que nace de la voluntad, y no por fuerza o necesidad extrañas a aquella; que se hace por espontánea voluntad y no por obligación o deber; Persona que se presta a hacer algún trabajo o servicio por propia voluntad". Las definiciones del diccionario de la lengua de la Real Academia Española (RAE) nos ayudan a acercarnos a la labor que hacen de manera desinteresada millones de personas en todo el mundo. Personas que ayudan, acompañan, educan, orientan y enseñan a quienes más lo necesitan, a cambio de nada. Pues bien, en esta sociedad castigada sin piedad por el paro, el voluntariado puede convertirse en un puente hacia el empleo. ¿Queréis saber por qué voluntariado y trabajo van de la mano? Hemos buscado respuestas y éste es el resultado.  

Es trabajo, y en ocasiones muy sacrificado y duro, pero no tiene recompensa económica para quien lo realiza. Es voluntario, desinteresado, altruista. A cambio obtienes recompensa personal, sí, pero también avanzas en uno de los objetivos prioritarios para un gran número de españoles en los tiempos que corren: encontrar un empleo. Para los jóvenes recién titulados, supone además tomar contacto con el mundo laboral y subsanar la falta de experiencia en su curriculum.



El voluntariado habla de ti

Ser voluntario nos ayuda a crecer personal y profesionalmente. Lo sabe bien Noelia García,  responsable del Departamento de Participación Voluntaria de la Fundación Tomillo. “Yo creo que fundamentalmente, el voluntariado nos sirve para dos cosas: para desarrollar nuestras habilidades prácticas, que pueden ser específicas o generales, y la segunda, que creo fundamental y que las empresas valoran, para el desarrollo de las habilidades interpersonales”, nos explica.

Noelia García nos cuenta a Portalparados que “las empresas no hacen ya tanta distinción entre persona y trabajador. Trabajamos mucho con las empresas y lo estamos viendo. Cada vez se fían más de una persona con un bagaje rico”.

Por eso “cuando los chicos hacen los programas de aprendizaje solidario les decimos que lo metan en el curriculum, que no se les olvide, que le den importancia. El empleador va a ver esa experiencia que ha servido para desarrollar tu aprendizaje y que te ha mantenido activo”, nos dice la responsable del Departamento de Participación Voluntaria de la Fundación Tomillo.

Constancia y responsabilidad

Para José Manuel Nogueras, socio director de Talent Search People, una consultoría internacional de selección de personal, no cabe duda de que el voluntariado es un valor añadido en un proceso de selección. Nogueras asegura que “cualquier experiencia que vaya más allá de lo estrictamente académico y profesional puede ser muy interesante para una candidatura en proceso de selección”.

Son muchas las cualidades que una empresa ve en una persona que realiza labores de voluntariado. “Van desde la constancia y la responsabilidad –tienen una gran implicación aun sabiendo que su trabajo no es remunerado económicamente- a la capacidad de trabajo en equipo y organización, además de una  mentalidad más abierta a nuevos retos”, explica Nogueras.

Todo depende de la empresa, pero está claro que “ante una máxima igualdad de perfiles, siempre tendrá una mayor ventaja el que más experiencias de este tipo demuestre”, añade el socio director de Talent.

Esta consultoría internacional de selección de personal nos asegura que las empresas valoran cada vez más otros aspectos que van más allá de la estricta formación, como el voluntariado y que el candidato perfecto es aquel que aúna formación, experiencia y cualidades personales.

Quién puede ser voluntario

Todos podemos ser voluntarios. Todos tenemos algo que aportar y todos podemos ayudar a quienes lo necesitan.

“El caso es que les guste, da lo mismo un universitario estudiante de Teleco o una señora de 50 años. Lo que manda es la actividad”. Es lo que asegura Noelia García desde la Fundación Tomillo donde “tenemos desde presidentes de grandes corporaciones haciendo voluntariado de forma anónima a personas sin estudios. Las labores que hacen están relacionadas con sus capacidades y no con su cualificación profesional”.

Son muchos los jóvenes que se interesan por el voluntariado, nos explica Noelia. “Nos vienen desde grupos de institutos a universitarios con estudios acabados” que buscan poner en práctica lo aprendido y también ir generándose oportunidades de empleo, asegura.

Son muchos los campos en los que podemos colaborar siendo voluntarios. En el caso de la Fundación Tomillo, están abiertos a distintos perfiles. Como nos explica su responsable de Participación Voluntaria, “todos los que quieran ayudar en educación, formación y comunidad”, los tres pilares de su intervención.

Soy voluntario y busco empleo

Algunas personas pueden pensar que en su misión de buscar empleo, realizar labores de voluntariado puede ser una pérdida de tiempo. Nada más lejos de la realidad.

“No resta tiempo sino que aumenta nuestras posibilidades de encontrar un trabajo”, nos asegura Noelia García que además aborda otro aspecto importante del voluntariado, la oportunidad que supone de realizar contactos, eso que llamamos “networking”. Según la responsable de Participación Voluntaria, la Fundación Tomillo tiene un programa de apoyo a los emprendedores con un proyecto de “mentoring” (directivos que aconsejan a jóvenes y facilitan incluso contactos profesionales) y en esa ayuda mutua se genera una red de contactos muy potente.

Bárbara Utrera no pierde el tiempo. Realiza labores de voluntariado desde hace dos años y desde hace unos meses colabora con la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR). Y también está buscando empleo.

Psicóloga de formación y fotógrafa, lo que tiene claro es que el voluntariado aporta experiencia y contactos que posiblemente te acerquen al objetivo de conseguir empleo. “Gracias al voluntariado tu curriculum se expande, obtienes nuevas experiencias, incluso aprendes nuevas técnicas y obtienes conocimientos certificados según el campo en el que te desenvuelvas”, nos cuenta Bárbara. Ella empezó a colaborar con CEAR  porque “quería indagar en el ámbito relacionado con la población inmigrante, por mi historia personal, y a su vez, poder tener la ilusión de desempeñar algún papel a nivel profesional, poder desenvolverme en un espacio que me permita crecer personalmente, ampliar mi curriculum y obtener un poco de experiencia laboral, esa que te exigen allá por donde vayas”.

Como Bárbara, son muchos los jóvenes que acaban de terminar sus estudios y que ante la imposibilidad de acceder al mercado laboral se adentran en el mundo del voluntariado. Jóvenes que colaboran con entidades sin ánimo de lucro y buscan empleo.

Si encontrase ahora trabajo, Bárbara nos asegura que trataría de compatibilizarlo con su colaboración en CEAR. “Cuando una entidad te abre las puertas y tu día a día se hace más llevadero, estableces automáticamente un compromiso mutuo que te lleva a valorar a las personas con las que trabajas, a los usuarios y desde luego a la organización”, asegura.

¿Te animas? Ayudar a alguien es siempre reconfortante y como has visto tiene muchos beneficios. Desde luego queda claro que no es ninguna pérdida de tiempo sino más bien al contrario. Hacer voluntariado es una gran oportunidad de crecimiento personal y profesional y un valor añadido para quien está buscando empleo. 

 

 

Nuestro reportaje forma parte del concurso de post solidarios de los II Premios al Voluntariado Universitario.

 

 


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