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Nº Parados 20/07/2018

SEPE
3162162
EPA
3796100

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Entrevista con Dionisio Contreras, autor de "Inteligencia Emocional para Desempleados".La semana pasada conocíamos unos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) que daban la voz de alerta: casi medio millón de desempleados ha dejado de buscar trabajo por desánimo. Enfrentarse al paro no es fácil, sobre todo para las personas que han estado trabajando durante toda su vida y del día a la mañana se encuentran en la calle, y que no ven la manera de volver al mercado laboral. ¿Cómo evitar que esta situación pueda con nosotros y cómo salir adelante? En el libro "Inteligencia emocional para Desempleados", de Dionisio Contreras, encontramos las claves. Hemos hablado con él para saber cómo convertir un fracaso en una oportunidad.

D. Contreras: “Liderar la propia vida te hace resistente a la adversidad”

Entrevista con Dionisio Contreras, autor de "Inteligencia Emocional para Desempleados".La semana pasada conocíamos unos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) que daban la voz de alerta: casi medio millón de desempleados ha dejado de buscar trabajo por desánimo. Enfrentarse al paro no es fácil, sobre todo para las personas que han estado trabajando durante toda su vida y del día a la mañana se encuentran en la calle, y que no ven la manera de volver al mercado laboral. ¿Cómo evitar que esta situación pueda con nosotros y cómo salir adelante? En el libro "Inteligencia emocional para Desempleados", de Dionisio Contreras, encontramos las claves. Hemos hablado con él para saber cómo convertir un fracaso en una oportunidad.  

Pregunta. ¿Cómo debemos afrontar emocionalmente la pérdida del empleo?



Respuesta. Afrontar el desempleo de un modo emocionalmente inteligente, a menudo implica cambiar el centro de gravedad de la propia vida. Una persona desempleada difícilmente podrá conquistar un bienestar emocional, sin invertir esfuerzos en intentar alcanzarlo: ha cambiado su escenario y eso le obliga a cambiar a él, a modificar paradigmas, creencias, ideas e incluso modos de vida.

Las emociones pueden bloquear el proceso de búsqueda de empleo o dificultarlo mucho, y en este sentido una persona que atraviesa por una situación de pérdida de empleo, tiene que saber qué hacer con lo que siente.

Es por eso que, a pesar de la debilidad emocional que puedo experimentar, tengo que identificar y desarrollar mis puntos fuertes, aprender a gestionar las emociones como elemento catalizador de avance, diseñar estrategias realistas y saber mantener una disciplina y perseverancia para conseguir mis objetivos, desarrollar la capacidad de adaptación a la nueva situación, siendo capaz de flexibilizarme. Aprender a mantener un nivel de motivación aceptable, es otra de las cosas que debo entrenar constantemente, ya que una de las principales amenazas a la automotivación es el miedo, y de éste, cuando se está desempleado, suele haber mucho.

Como ves se dice fácil, pero en esto como en todo lo que tiene que ver con el crecimiento personal, lo realmente difícil es convertirlo en acción.

P. ¿Cuál es el proceso que debe experimentar una persona que se queda sin trabajo para convertir el fracaso en oportunidad?

R. Fracaso y éxito son dos caras de la misma moneda, y más que convertir el fracaso en oportunidad, lo que tengo que hacer es percibir la situación en la me encuentro como una oportunidad para la mejora, no como una amenaza a mi estabilidad, incluyendo la estabilidad emocional.

Somos muy distintos, pero quizá si podamos extraer algunos lugares comunes: en un primer momento, y sobre todo si no me espero el despido, es normal un impacto o shock, en el que puede ser normal una falta de motivación, o una liberación emocional intensa. En este sentido, puedo tener cierta sensación de incredulidad o negación de lo que me está ocurriendo, quizá llegando a no ser realmente consciente de lo que está pasando.

Más adelante, quizá sienta tristeza, ansiedad, rabia e irritación. En algunas ocasiones nos puede cambiar el carácter y sorprendernos a nosotros mismos contestando de modo irritado a las personas más cercanas a nosotros. También puedo sentir que no es justo lo que me ha ocurrido, pero también es frecuente que pueda culpabilizarme o culpabilizar a alguien de lo ocurrido.

La clave está en ser capaz de trascender estas dos fases, y no cronificar la tristeza, (que un momento dado puede ser muy adaptativa y comprensible), en una depresión duradera y perjudicial para nuestros intereses. Superar estados de ánimo perjudiciales, en ocasiones supone esforzarse mucho, y contactar con la necesidad de mirar al futuro y con las ganas de explorar nuevas vías, nuevas posibilidades, estar abiertos a oportunidades.

P. Hay muchas personas a las que les cuesta superar la pérdida. ¿Hasta cuándo es normal quejarse y dónde empieza el victimismo?

R. Bueno, la queja siempre nos aleja de nuestras motivaciones. Realmente la aniquila. Hay que llevar cuidado con la queja, porque cada vez que me quejo por cómo son las cosas, o por lo qué me toca vivir, dejo de hacer algo por mejorarlas o por vivir de otro modo. Instalarse en la queja nos convierte en víctimas de las decisiones de los demás, y ya sabes que una víctima poco o nada puede hacer por influir en su ámbito de preocupaciones.

Sin embargo, hay que distinguir entre quejarse y expresarse, entre victimizarse e intentar comunicar emociones. Expresar o comunicar emociones se hace con un afán de avanzar, de superación de la situación de partida. Quejarse y victimizarse son otra cosa, son el fin en sí mismas, y de esa actitud poco o nada se puede sacar.

Platón distinguía dos tipos de inconformismo: uno activo que nos ayuda a avanzar, y otro plañidero e indolente, que bloquea la acción proactiva. Este último es la queja y el victimismo.

P. ¿Cuáles son las claves para superar el inmovilismo y liderar el desempleo?

R. El inmovilismo puede deberse a un bloqueo emocional, muchas veces desencadenado por un miedo no enfrentado convenientemente. Liderar el desempleo supone ser consciente  de las fortalezas propias, y también de todo aquello que puedo mejorar, es decir, tiene que basarse y partir de la consciencia de quién soy. A partir de aquí, es necesaria una actitud abierta al aprendizaje, a las posibilidades, a las oportunidades.

Esto implica eliminar juicios sobre nosotros mismos y sobre el entorno, y nos obliga a mantener una actitud de arquitecto o diseñador de nuestro destino. Liderar la propia vida te hace resistente a la adversidad, y te compromete con tus objetivos.

Una persona inmóvil piensa en el registro de: ¿Qué va a ser de mí?, ¿Qué remedio me queda?, No puedo hacer nada. Una persona que lidera su situación piensa en otro registro: ¿Qué voy a hacer?, ¿Qué quiero hacer?, ¿Qué necesito hacer?.

P. ¿Qué pautas deberíamos seguir cada día para superar el paro? Importante alejarse del sofá y la televisión…

R. Si. No me gusta dar consejos facilones, pero quizá el que tú sugieres es importante recordarlo, junto al de que hay que declararle la guerra al pijama. Sin embargo soy consciente de que hay que trabajar en un nivel más profundo, para que realmente no sientas la necesidad de tumbarte en el sofá horas y horas frente a la televisión. Pero mientras se trabaja la motivación, está bien que entrenemos el comportamiento.

El día a día lo tiene que diseñar cada uno, en función de dónde se encuentra, y de adónde quiere dirigirse, siendo consciente de las herramientas qué dispone. De esto tiene que surgir una estrategia, un mapa, un diseño de acciones y el compromiso de ponerse en marcha.

Sin embargo, ya que me preguntas por la televisión, no quiero dejar pasar la oportunidad de advertir que en un momento de debilidad emocional, determinados mensajes que nos llegan desde los medios de comunicación son imposibles de descifrar, y nos contaminan de una emoción que poco bien nos hace, y nos imponen una lógica de pensamiento que puede llegar a moldear la percepción de nosotros mismos, o de nuestro entorno. No sería la primera persona que tras haberse dado un atracón de amarillismo sobre las consecuencias de la crisis, afirma: “No salgo a buscar trabajo, porque no hay nada. Estoy cansado de verlo en la tele”

P. En muchos casos, el paro afecta a otras áreas importantes de nuestra vida como a la familia, ¿cómo podemos evitarlo?

R. El apoyo de la familia, o del entorno más próximo al desempleado, es fundamental, ya que el desempleado en ocasiones se siente “incapacitado” para pedir ayuda, y lo hace a través de comportamientos que sólo pueden entender los que le conocen. Es importante prestar el apoyo emocional necesario, y facilitar espacios y oportunidad para que todos puedan expresar emociones e inquietudes, momentos para hablar  de problemas económicos o de cualquier otro tipo de problema que se derive de la situación de desempleo.

Sin embargo, curiosamente, cuando más fuerte tiene que estar la familia, más puede debilitarse, y es común que tras un periodo de desempleo prolongado, las relaciones entre los miembros de la familia, acostumbrados a comunicarse en un determinado entorno y contexto, no puedan o no sepan, erigir una nueva comunicación a la luz de esta nueva circunstancia. Por eso el esfuerzo no debe recaer sólo en la persona desempleada, sino que todos tienen la responsabilidad de resituarse en el nuevo escenario, y de expresar lo que eso les supone.

P. ¿Qué puede hacer el desempleo por nosotros?

R. De todo se puede aprender, incluso de circunstancias que parecen insalvables. En muchas ocasiones, ante la adversidad, desarrollamos una capacidad de adaptación al nuevo escenario, que nos enseña mucho de nosotros mismos.

Últimamente se habla mucho de Resiliencia, es un concepto que se refiere a lo que me preguntas: hay vidas realmente inspiradoras. Personas que han sido capaces de superar, de trascender y de revertir, situaciones que de por sí, y en un primer momento, parecían imposibles de ser vividas. No de soportar vivencias renegando de su suerte, sino de vivirlas apegados a la experiencia siendo capaces de aprender de ello. Personas que saben hacer que todo encaje, que todo sirva para algo. Hacen algo que parece más allá de las leyes de la mente. Muchos desempleados están siendo capaces de hacerlo así.

Al hablar con ellos, uno rápidamente entiende que “eso que tienen” no es fingido, no es una pose, no pertenece al mundo del attrezzo de una simple puesta en escena ante los demás; también uno percibe que no se trata de un autoengaño, de una falta de consciencia o de un “no querer ver” la realidad de la situación a la que se enfrentan. Sin embargo, en estas personas se percibe una actitud ante la vida, una capacidad para sobreponerse a las dificultades, a las adversidades, saliendo crecido de ellas. Esto último nos podría servir como definición de Resiliencia.

Lo que sí parece evidente es que la Resiliencia es una capacidad que puede ser entrenada y mejorada, desde la voluntad y la elección personal de no situarse como víctima de los acontecimientos, sino como protagonista activo – proactivo – de los mismos.

P. ¿Está suficientemente estudiada la relación entre desempleo y salud?

R. Son todavía pocos los estudios epidemiológicos que relacionan el desempleo con el estado de salud en general, y salud mental en particular, pero los realizados, demuestran una mayor prevalencia en un nutrido inventario de síntomas, que ponen en evidencia lo difícil que es, para la mayoría de las personas que se enfrentan al desempleo, afrontar un estresor de estas características, y muy a menudo, la falta de apoyos sociales y orientación emocional que existe en este sentido.

Hace poco, la Fundación 1 de Mayo volvía a advertir de que el desempleo es uno de los principales factores de riesgo de la depresión, la ansiedad, el insomnio o el suicidio, y el resto de estudios que han estudiado las consecuencias del desempleo en la persona, concluyen siempre que desempleo e integridad mental, no casan muy bien. Parece que algo hay que hacer cuando ha quedado constatado que los desempleados consumen el doble de psicofármacos que la población ocupada, sin embargo, parece que no se camina en esa dirección.

No basta con empeñarse en enseñar a los desempleados a hacer currículums o entrevistas de trabajo, no es suficiente tampoco enseñarles además, a buscar trabajo a través de las redes sociales o internet, parece claro que demasiada gente va a tener que aprender a vivir largos periodos de desempleo. Es urgente cuidar el aspecto emocional de quien no tiene trabajo, y sí muchas responsabilidades que atender, y dotarle de herramientas para que, a pesar de las circunstancias, su estado de ánimo no se convierta en otra dificultad añadida. Ofrecer un soporte psicológico y social que alivie, amortigüe y dote de herramientas a la persona, para que pueda enfrentarse con solvencia a la situación por la que está atravesando.

P. ¿Se enfrentan mejor los jóvenes a la pérdida del empleo?

R. Muchos jóvenes perciben una ruptura del contrato social, según el cual si ellos se formaban, la sociedad les integraría social y laboralmente. La percepción que muchos de ellos tienen ahora, de que su futuro no depende de su esfuerzo anterior y la preparación que han conseguido tener, hace que tengan que manejar grandes dosis de frustración, y que muchas veces, lo tengan que hacer en solitario y con escasas habilidades emocionales.

P. ¿Pueden hacer algo las administraciones por el bienestar emocional de los desempleados?

R. Hay cosas que no cuesta mucho hacer, es más bien un tema de sensibilidad y motivación. No costaría mucho, por ejemplo, que orientadores, profesionales de salud, maestros o cualquier profesional que entre en contacto con desempleados de una u otra manera, pueda tener unos mínimos conocimientos de detección precoz de problemas de salud o disfunciones sociales relacionadas con esta causa. Tampoco costaría mucho fomentar y estimular redes de apoyo social y autoayuda, o facilitar la interacción social entre personas que comparten preocupaciones similares… en fin, medidas tendentes a la prevención de consecuencias indeseadas del desempleo.

Parece que la tendencia es que se consolide un desempleo estructural, y a pesar de los buenos datos económicos, se siga sin generar empleo, sobre todo para población poco cualificada. Algunos sectores de población, están viendo como sus recursos económicos están agotados, y el soporte familiar, a todos los niveles, está seriamente mermado. Además de invertir esfuerzos en la formación de aptitudes y competencias asociadas al puesto de trabajo, e incluso a programas de protección social, se hace necesaria una atención psicológica y social del desempleado, sobre todo del desempleado de larga duración.

P. En la segunda edición de su libro el prólogo es de Pedro García Aguado. ¿Cómo surgió esta participación?

R. He tenido la suerte de participar en varios de los talleres de motivación que Pedro imparte. Poco a poco se fue gestando una amistad, en la que comprobamos que había puntos comunes.

Por aquel entonces él estaba inmerso en un proyecto editorial y yo estaba ocupado en este libro. Le propuse que lo prologara y él, más que generoso, no sólo accedió sino que se implicó sobremanera en la promoción del mismo.

Sin embargo, si tengo que agradecer especialmente un prólogo y un apoyo incondicional, es el de Javier Peña, que desde el primer momento ha estado ahí. Apostando fuertemente por que se tengan en cuenta todos los aspectos que se tratan en el libro.

Dionisio Contreras es Diplomado en Trabajo Social , Creador de Emogestión, formador de Inteligencia Emocional y Gestión por Competencias en empresasy equipos de trabajo y coach priivado. Se acaba de publicar la segunda edición de su libro “Inteligencia emocional para Desempleados” de la editorial Humanitas.

Puedes seguirle en @emogestion


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