He entrado en un ciclo de odio por llamarlo de alguna manera, estoy cansado de meter CV, ir a supuestos cursos que nunca se realizan y me hacen firmar un acta donde me imagino que las empresas encargadas de eso cobran y después me llaman y me dicen no podemos comenzar el curso por falta de aforo.
He entregado Cv en mano e cualquier cantidad de páginas de búsquedas en consultorías de Recursos humanos, en 4 meses no he recibido ni una llamada que por lo menos me diga que salí feo en la foto del Cv, jejej, Pero mi telf.. No suena para nada y mi desesperación y al mismo tiempo mi paciencia me dice que me lo tome con calma, pero el tiempo pasa factura y no sé qué hacer cuando llegue el día que no tenga el paro el cual no me alcanza para cubrí mis gastos básicos, y estoy entre depre y preocupado, por favor necesito unas palabritas de los expertos. Roberto
Hola Roberto;
No te desesperes. Es cierto que hay mucho sinvergüenza que se aprovecha de la situación. Pero también es cierto que hay muchos parados y que se ofrecen pocos puestos. No debes dejarte derrotar por el desánimo pues este es el enemigo principal del parado y complica mucho más las cosas.
Ese ciclo de odio que comentas lo conozco. Es un ciclo de resentimiento general hacia todo y hacia todos. Nace de la sensación de que la sociedad y los demás no te dejan expandirte como tu querrías. Debes salir de eso pues es destructivo. Las personas con el perfil de frescura y apertura que se precia en tu escrito tenéis todo para ser felices con trabajo o sin él. Aprovéchate y sácale partido a esta situación. Sal, conoce gente, busca de qué modo puedes ayudar a otros, fórmate en aquellas cosas no que necesitas profesionalmente sino que deseabas hacer desde hace tiempo desde lo más profundo de tu alma. En una palabra no busques trabajo, dedícate a SER tú mismo.
Te voy a dar un dato que quizás te sorprenda. La mayoría de las personas trabajan no porque tengan que hacerlo sino porque les aterra no saber a que dedicar el tiempo de sus vidas. Solo los que hacen de su trabajo una dedicación apasionada dejan de trabajar para siempre, aunque dediquen mucho tiempo y obtengan a cambio de ello dinero.
Otro dato curioso. Las personas a las que le toca un premio gordo de lotería o una herencia inesperada, no suelen cambiar de dedicación. Siguen haciendo lo mismo aunque podrían hacer otras cosas. Sencillamente no se atreven a pensar en lo que podrían hacer con sus vidas. El riesgo de ser uno mismo es demasiado aterrador.
Cuando toda esta etapa pase podrás entender el sentido que tenía para tu vida este lapso. Recuerda que yo te lo avisé: si te atreves a preguntarte que es lo que deseas “ser” y no lo que deseas hacer, la respuesta puede ser sorprendente y demoledora para tu vida programada socialmente a seguir como el famoso Vicente, adonde va la gente.
La vida es riesgo Roberto. Solo quienes lo entienden la vencen.
Iñaki Piñuel y Zabala
Psicólogo colegiado de Madrid Nº 8334