No consigo superar el hecho de haberme visto abocada a tener que cerrar mi empresa familiar, tras despedir a toda la plantilla. De esto hace tres años y fue bastante traumático. Dirigí la empresa durante veinte años, tengo ahora 45 y siento que no sé hacer otra cosa, nunca he trabajado para nadie. Tengo una carrera que nada tiene que ver con el sector en el que trabajé, me siento mayor, culpable y fuera del mercado. Raquel
Querida Raquel:
Te ha ocurrido lo que a muchos trabajadores. Se le llama el síndrome de la rana hervida. una rana que, al echarla en una olla llena de agua fría y se pone al fuego va poco a poco quedándose adormecida y sin saberlo... llega a cocerse viva. Si la hubieran echado en una olla de agua hirviendo, habría saltado reaccionando a tiempo para evitar ser cocida.
Muchos trabajadores en época de bonanza se han hiperespecializado en su tema, su sector, su trabajo y no se han actualizado o ampliado competencias. Un mercado laboral difícil como el actual requiere una constante vigilancia de como puedo seguir siendo cada vez más, y no menos, empleable.
Los sentimientos de culpa son muy frecuentes es una sociedad que valora a las personas por su rol social o por su apariencia externa. Pero no son recomendables ni útiles. Recuerda que eres la misma que fuiste. Nada realmente ha cambiado. Es un buen momento para que te recicles y no pienses con 45 años en el pasado sino en el futuro. Detrás de tu situación de paro existen oportunidades para ti que no se habrían planteado de no ser por ella.
Te queda media vida para poder hacer lo que realmente desees desde lo más profundo de tu ser. La pregunta del millón para muchos es, ¿Lo sabes? ¿Sabes de verdad lo que serías feliz haciendo durante los próximos años? Muchos no osan hacerse esa pregunta conociendo el proverbio árabe que reza: Ten cuidado con lo que le pides a Dios, no sea que termine concediéndotelo.
Iñaki Piñuel
Psicólogo
Colegiado M 8334