www.portalparados.es beta

Nº Parados 05/12/2016

SEPE
3789823
EPA
4320800

Nº Parados 05/12/2016

SEPE
3789823
EPA
4320800
cursosbanner
Seguramente, muchos habéis hablado de la propuesta realizada hace unos días por el millonario mexicano, Carlos Slim para solventar el problema del paro a base de mantener jornadas laborales de tres días a la semana. A esa iniciativa, y a su impulsor, se refiere hoy la periodista, María Díaz, en su habitual columna de Los Lunes al Sol.

Y al cuarto día, descansó

Seguramente, muchos habéis hablado de la propuesta realizada hace unos días por el millonario mexicano, Carlos Slim para solventar el problema del paro a base de mantener jornadas laborales de tres días a la semana. A esa iniciativa, y a su impulsor, se refiere hoy la periodista, María Díaz, en su habitual columna de Los Lunes al Sol.  


Carlos Slim es rico. Muy rico. Oscila en la lista Forbes de los más ricos de la galaxia entre el primero y el segundo puesto. Venía adinerado de familia, pero supo multiplicar sus ganancias comprando empresas y edificios que atravesaban malos momentos. Y ahí lo tienen. En los últimos años se ha pasado unos días por un pueblo de Galicia, ha jugado al mus con los paisanos y se los ha ganado a todos. O sea, que esa humanidad que preconiza para el buen funcionamiento de sus empresas parece ser que la pone en práctica. En la localidad gallega tampoco le han hecho nada, pero se agradece que un señor que vive, económicamente, en otro planeta te haga sentir como del mismo grupo.
Ha dicho no hace mucho, lo leí ayer, domingo, que la solución a la crisis está en trabajar 3 días a la semana. No había más datos en la información que me llegó, así que entiendo que habla de trabajar en bloques de 3 jornadas laborales pero toda la semana. Es decir, repartir un puesto de trabajo entre dos. ¿Y el sueldo? ¿También hay que repartirlo? Lo digo porque, efectivamente, dos por puesto de trabajo soluciona el paro pero no la vida. Bastante miserables están los sueldos en este momento como para cortarlos por la mitad. Viene a ser como la solución que ha puesto Merkel a su lista de desempleados: te pago una mierda pero te hago trabajar, lo llamo “minijob” -que queda “apañao”- y mi lista de gente sin trabajo se queda en nada. Vamos, lo mismo que esconder la porquería debajo de la alfombra: no se vé…pero está ahí.
Le tengo fe a Slim. No lo conozco, ni creo que le conozca nunca. Ha invertido en la compra de empresas con problemas siguiendo el lema de su padre que viene a decir que hay que estar siempre con los perdedores. Quizá debía decir que al débil se le puede comprar barato por aquello de la necesidad pero optó por cuidar su imagen. Normal. Cualquiera lo haría.
Y digo que le tengo fe, lo primero, porque ha sido capaz de amasar una fortuna y generar trabajo para otros. Y lo segundo porque, al menos en la teoría, aboga por la humanización de la empresa y cree en el buen “rollo”, lo cuenta Ferrán González en su libro “La alquimia de la prosperidad”, libro que recoge el decálogo de funcionamiento de este mexicano de origen libanés que, si los rumores en su momento no fueron malos, estuvo a punto de ser consuegro de Felipe González. Está claro que todos no nos movemos en los mismos círculos.
Por resumir, Slim cree que las jerarquías empresariales deben ser lo más simples posibles, lo que permite que trabajadores y jefes mantengan una línea de relación más directa y humana. O sea, funcionar como una empresa pequeña aunque seas lo más grande del mundo. Secundo la moción. Integrar al trabajador en la casa que le contrata consigue sacar lo mejor del empleado, le hace feliz y facilita su trabajo. La idea es perfecta. Nada de intermediarios que te alejan del jefe supremo y nada de jefes que no saben ni quien eres, ni que problemas te acucian ni que alegrías tienes que celebrar. Perfecto.
También sostiene en este decálogo que no hay que marearse cuando los resultados empresariales te son favorables o muy favorables. Tiendes a fastidiarla. La empresa que no “sueña”, que no tira su dinero tiende a mantenerse en las mismas condiciones en los momentos malos y en los buenos.
Defiende la idea de que el dinero que ganas  hay que reinvertirlo. Sería maravilloso que los empresarios de este país se apuntaran este dato. Está muy bien que hayan sido capaces de generar trabajo, pero si en los malos momentos siguen apostando por mirar menos por sus beneficios saldrán del agujero con más celeridad.
Y ya, por acabar, hay otro dos “mandamientos Slim” que sostengo con él: la importancia de la creatividad y del optimismo moderado. Los pies en la tierra, la mirada alta y hacia adelante, las energías a punto de nieve, ponerlo todo cada mañana y mirar alrededor y hacia dentro para ver qué sello podemos poner a nuestro trabajo que otros no tengan. Estoy convencida de que lo que nosotros no hagamos por nosotros mismo, otro no lo va a hacer. Seamos positivos y no decaigamos. El ánimo es importante. Y creer en nuestras posibilidades. No son los mejores tiempo, pero son los que hay. Pongamos todos nuestro granito de arena para salir adelante. Opino, como Slim, que esta mentalidad ayuda a enfrentarse al mundo de otra manera. Creo que ya les he hablado en alguna ocasión de la teoría de la licuación que preside mi vida: “si te toca un limón, te haces una limonada”. 

María Díaz
Periodista


Boletín de noticias: te ofrecemos la posibilidad de estar al tanto de las novedades que te ofrecemos desde las secciones informativas. Pulsa aquí para registrarte.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

cursosbanner