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Nº Parados 24/07/2017

SEPE
3362811
EPA
4255000

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La mayor parte de vosotros que nos visitáis, compartís un objetivo común que es la posibilidad de obtener un puesto de trabajo. Muchos nos comentáis la gran cantidad de currículos que enviáis a las empresas sin obtener respuesta. Pero quizás no somos conscientes que nuestro futuro profesional se está jugando en unos pocos segundos, los que dedican los seleccionadores para leer nuestra hoja de vida o los que inician una entrevista de trabajo.

Nos jugamos un empleo en pocos segundos

La mayor parte de vosotros que nos visitáis, compartís un objetivo común que es la posibilidad de obtener un puesto de trabajo. Muchos nos comentáis la gran cantidad de currículos que enviáis a las empresas sin obtener respuesta. Pero quizás no somos conscientes que nuestro futuro profesional se está jugando en unos pocos segundos, los que dedican los seleccionadores para leer nuestra hoja de vida o los que inician una entrevista de trabajo.  

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No se trata de dar lecciones a nadie. Ni mucho menos. Se trata de hacer una reflexión sobre la realidad en este proceso de búsqueda de empleo a la que nos enfrentamos. Y partiremos, para ello, de un estudio de la red social de búsqueda de trabajo The Ladders que esta misma semana, explicaba que un reclutador dedicaba un máximo de seis segundos a leer cada currículum.



La conclusión parece sencilla. Por mucho que nos empeñemos en contar y contar qué hemos hecho, qué hemos estudiado, que tenemos un nivel medio de inglés y un largo etcétera, esa persona que tiene nuestro destino en sus manos, buscará tres o cuatro palabras clave en él para saber si pasamos a la siguiente fase.

Puede parecer injusto que nosotros nos tomemos nuestro tiempo en elaborar un buen documento que refleje nuestra trayectoria vital y profesional, para que la otra parte lo solvente en un pequeño suspiro de tiempo. Y realmente lo es. Pero ¿quién dijo que la vida era justa?

Ante este pequeño dato, podemos adoptar varias actitudes pero lo mejor es ser realista y no pretender que el mundo cambie en algo que es imposible. Podemos insistir en enviar un tocho explicando hasta el último detalle nuestras funciones, habilidades, etc. Y en realidad de todo ello, lo importante serán tres o cuatro palabras que son las que llamarán la atención de los responsables de la empresa.

Y ya puestos a relatar todo esto, se me ocurre una pregunta arriesgada que quizás no gustará a las empresas que proliferan ahora para elaborar los videocurrículum. Si un responsable de Recursos Humanos sólo dispone de seis segundos por candidato, ¿realmente se va a ver un proyecto en imagen que como mínimo, durará 30 ó 40 segundos? Lo dejo como pregunta para que cada cual responda como considere conveniente.

Pero no son sólo estos segundos los que pueden marcar nuestro futuro profesional. Hay otro momento clave que es el inicio de la entrevista de trabajo. Hace algún tiempo, un responsable de procesos de selección me contaba que la entrada a la sala, el saludo del candidato, provocaba ya una primera impresión en el reclutador y el resto de la entrevista consistía en confirmar o no esa opinión.

Estamos hablando de nuevo de pocos segundos, de diez o doce. Los que transcurren mientras cruzamos el umbral del despacho, estrechamos las manos y nos sentamos. Nuestro lenguaje corporal transmitirá ya una imagen de nosotros y eso condicionará el contenido de la entrevista de trabajo.

Si en esos pocos segundos, nos estamos jugando todo, digo yo que habrá que cuidarlo de forma muy especial. Insistimos muchas veces en las preguntas más frecuentes, en ensayar la propia entrevista pero deberíamos saber cuáles son los momentos clave de ella.

Desde luego, todo esto lo cuento para que nos demos cuenta de lo complicada que es verdaderamente  nuestra tarea. Hay mayor competencia y en consecuencia, mayor exigencia para lograr un puesto de trabajo. Ninguno de nosotros, ni siquiera esos grandes gurúes que proliferan en los medios, puede garantizar el éxito. Un pequeño detalle que ni siquiera hemos valorado, nos puede abrir o cerrar la puerta de un proceso de selección.

Cada vez optar a un puesto de trabajo se parece a esa labor que desarrollan los políticos ante una campaña electoral en la que valoran con lupa cómo visten, cómo saludan y a quién, qué cuentan y de qué forma tapan de la mejor manera posible sus puntos débiles. Nuestra desventaja es que a diferencia de ellos, no contamos con una cohorte de asesores que nos ayuden en esa tarea.

Javier Peña
Portalparados.es


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