www.portalparados.es beta

Nº Parados 09/12/2016

SEPE
3789823
EPA
4320800

Nº Parados 09/12/2016

SEPE
3789823
EPA
4320800
cursosbanner
La periodista María Díaz analiza esta semana la visita del Papa Francisco a Cuba que ha provocado todo tipo de comentarios sobre si se debía haber aprovechado para denunciar la situación de los disidentes de la isla y de los que emigraron en su día. Nuestra colaboradora, como siempre, se moja en este asunto y vosotros también podéis expresar vuestras opiniones.

No me gusta el “Papamóvil”

La periodista María Díaz analiza esta semana la visita del Papa Francisco a Cuba que ha provocado todo tipo de comentarios sobre si se debía haber aprovechado para denunciar la situación de los disidentes de la isla y de los que emigraron en su día. Nuestra colaboradora, como siempre, se moja en este asunto y vosotros también podéis expresar vuestras opiniones.  

Cuando Jorge Mario Bergoglio Sivor fue elegido el Papa número 266 muchas voces en Argentina, su tierra natal, se alzaron para señalarle como un hombre vinculado a la dictadura. Si no comprometido con ella, al menos se le acusaba de haber mirado hacia otro sitio, de no haberse “mojado” en aquel país convertido en una horrorosa cárcel, cuando no en un matadero, en el que ejercer tu derecho a la libertad te convertía en una víctima. Desaparecían y morían hombres, mujeres y niños. Con estos últimos se trapicheó y aún se andan buscando las verdaderas identidades de aquellos que se dieron por nacidos. Una atrocidad que aún pervive.



 

Aquello manchó la llegada de un pontífice que llegaba en un mal momento al Vaticano y que quiso imprimir un sello de normalidad a la vida en el seno de la iglesia que presidía. Y, parece ser, las cosas se fueron olvidando. Pero vuelvo a recordarlas con su “extraña” visita a Cuba. Tenía todas las oportunidades del mundo de alzar la voz por quienes tuvieron que escapar de una vida controlada y marcada, de quienes siguen viviendo allí sin opciones a recibir información, a alzar la voz o a opinar distinto…y no ha sido su eco. Se hizo el valiente anunciando un viaje a una maravillosa isla que bajo la marca del comunismo ha sido capaz de explotar su turismo más bajo y limitar la vida de sus paisanos, hechos de ganas de vivir. Y ha vuelto a hacerlo: ha mirado hacia otro lado. Ha hecho como si los disidentes no existieran, como si todo funcionara con una normalidad que sólo los ciegos no quieren ver. Ha perdido otra oportunidad de hablar por los que no pueden, de meter el dedo en la llaga y ha convertido su viaje en una especie de vacaciones en “resort con todo pagado”. Como lleva las mangas tan largas no he podido fijarse en si llevaba pulsera de plástico. Una pena.

 

Luego ha marchado a los USA y retomado su faceta de “humorista” para ganarse al pueblo y, quizá, hacer olvidar la tibieza de su compromiso en la isla caribeña. Le han reído las gracias, una pena. Ahí si que se “envalentona”. En una sociedad con carencias, con una violencia racial inusitada en los últimos tiempos, pero con otro concepto de la democracia.

 

Y eso sí, sigue “visitando” a sus fieles envuelto en esa especie de cabina telefónica que le forjaron a Juan Pablo II después de aquel intento de asesinato de Ali Agca. Siempre me pareció un mal invento, sobre todo para un líder que habla de relacionarse de tú a tú con sus “seguidores”, cada vez menos. El papamóvil es un invento atroz que demuestra, a mi entender, la poca fe que los papas tienen en su dios. Porque si su vida está en sus manos, en las de dios, porqué se fían tan poco de él. Se irán de este mundo cuando él lo decida. Está claro que la hora de decir adiós a lo terreno de Wojtyla no fue ese 13 de mayo de 1981…a qué cubrirse tanto, protegerse dentro de ese búnker acristalado sobre ruedas que me recuerda más a los Picapiedra que al jefe de una iglesia con estado propio. ¡Y vaya estado!.

Se que la fe es así. Anula la capacidad de pensar y, a algunos, les confiere cierto estado de alegría hasta en la desgracia. Pero yo me alejé de ella hace mucho, circulo por el descreimiento y la voluntad de pelea para ser feliz. Y miro hacia el Vaticano y hacia su líder y sigo pensando que la iglesia tiene mucho que cambiar. Y no de palabra, que eso este Papa lo hace divinamente, si no de obra. A ver si con una poco de suerte aparcamos en papamóvil en batería y caminamos entre los feligreses y hasta los distantes. Creo que Jesucristo lo hubiera hecho así

 

María Díaz
Periodista
www.mariadiaz.eu

 

 

 



Boletín de noticias: te ofrecemos la posibilidad de estar al tanto de las novedades que te ofrecemos desde las secciones informativas. Pulsa aquí para registrarte.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

cursosbanner