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Nº Parados 04/12/2016

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Esta semana, en su columna de Los lunes al sol, nuestra colaboradora María Díaz reflexiona sobre los escándalos de familia de los Le Pen y cómo los han venido utilizando propios y extraños según su conveniencia política y personal.

La familia Le Pen

Esta semana, en su columna de Los lunes al sol, nuestra colaboradora María Díaz reflexiona sobre los escándalos de familia de los Le Pen y cómo los han venido utilizando propios y extraños según su conveniencia política y personal.  

Jean Marie Le Pen se ha forjado una carrera política a base de escándalos. Quizá es lo que le guste, pero hay que reconocer que ese tipo de “acontecimientos” le han aupado en ocasiones a posiciones peligrosas ante el electorado. Nunca hubiera pensado que su “delicada” hija, heredera de una ideología a mi entender detestable, le hubiera puesto de  “patitas en la calle” en momento alguno. Papá dice muchas tonterías…pero las ha dicho siempre. Y la hija ha sostenido, privada y públicamente, opiniones similares. Pero una campaña electoral es una campaña electoral, y no te la “jode” (con perdón) ni tu progenitor.



Las desavenencias familiares en el clan Le Pen no son de ahora. Yo guardo en la memoria las imágenes de su ex-mujer, Pierrette, agachada desnuda, con algún trapillo del que ahora daré detalles, fregando suelos en Play Boy. Era en los finales de los 80, millonario ya Le Pen por mor de un seguidor de su partido, y separado  de Pierrette por aquello de que fue pillado en cama ajena. Cuando ella reclamó en alto la pensión que le correspondía por haberle dado 3 hijas y tiempo de su vida, el político de marras no tuvo reparos en contestar negro sobre blanco “que se fuera a fregar suelos”. Y Pierrette, que sabía donde le dolía más a quien pronunciaba esas palabras, posó agachada, de rodillas, con una pequeña cofia en la cabeza, un delantal minúsculo y una especie de chaleco (y nada más) en una revista erótica de alta tirada simulando ser una empleada del hogar a la que no se le caían los anillos. Contaban por aquellos entonces que Jean Marie bramaba humillado por aquella afrenta, siendo como le definen quienes le conocen, además, un machista entregado que siempre pensó que en casa lo tenía todo bien controlado y que no sería una mujer la que le sacara los colores. Pues lo fue. Y la suya.

En Francia nunca han olvidado aquel “reportaje” y de vez en cuando alguien lo recordaba en los momentos más inoportunos para Le Pen. Pero, curiosamente, una de las hijas que tuvo con Pierrette (mujer y descendiente de su vengadora) asumió en un momento dado el relevo del papel de su padre en en Frente Nacional. A ver, a mí me da que el progenitor recurrió a su hija para utilizarle como un reclamo ante las nuevas generaciones y la niña, que había salido lista como su madre, se fue haciendo un hueco que la alzó al liderazgo del partido.

Le Pen debió pensar en ese momento que estar detrás no era mala historia y, viendo que el electorado incrementaba su apoyo al partido que formó en 1972, con Marine al frente se vino arriba y empezó a soltar por esa boquita. No ha tenido remango en atacar a los enfermos de SIDA como si de apestados se tratara; ni empacho en mostrar su desprecio al inmigrante al que considera ciudadano de segunda…aunque por, una casualidad, le vote a él; con la II Guerra Mundial tiene problemas de comprensión hasta el punto de manifestar atrocidades sobre aquel lamentable “espectáculo”. Y para remate, insiste ahora en la idea que ya hizo pública hace muchos años de que las cámaras de gas “fueron un pequeño detalle”. Y tan a gusto.

No creo que la hija ande un camino muy distinto a Jean Marie. Pero no ha tolerado tales manifestaciones de quien le dio el apellido y lo ha expulsado del partido. Posiblemente opine igual que él, pero esos comentarios no dan votos. Con el buen camino que lleva la heredera, no se lo va a fastidiar el padre…

Y éste, implacable defensor del amor filial, no se muerde la lengua y confiesa, sin ambages, que su hija no está preparada para ser presidenta de la República Francesa. Con padres así no necesitas enemigos. Familia que se odia unida no suele pasar de los papeles.

María Díaz
Periodista
www.mariadiaz.eu


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