www.portalparados.es beta

Nº Parados 07/12/2016

SEPE
3789823
EPA
4320800

Nº Parados 07/12/2016

SEPE
3789823
EPA
4320800
cursosbanner
Había mucha expectación por conocer las primeras palabras en un discurso de Navidad del rey Felipe VI y tras ellas, han sido muchas las opiniones que hemos leído y escuchado estos días. Nuestra colaboradora, la periodista María Díaz, tiene su propia visión sobre ello que nos detalla en su habitual columna de Los Lunes al Sol.

Digan lo que digan, un mal discurso

Había mucha expectación por conocer las primeras palabras en un discurso de Navidad del rey Felipe VI y tras ellas, han sido muchas las opiniones que hemos leído y escuchado estos días. Nuestra colaboradora, la periodista María Díaz, tiene su propia visión sobre ello que nos detalla en su habitual columna de Los Lunes al Sol.  

Ya sé que ha pasado casi una semana desde el mensaje de navidad de Felipe VI, pero como yo accedo a esta ventana una vez cada 7 días con el fin de poner negro sobre blanco las cosas que me pasan por la cabeza, no quiero pasar de largo las palabras del monarca. Ustedes, ya saben, también pueden opinar a su gusto, que aquí hay sitio para todos.



En un principio, algo me agradó mucho de su mensaje: la manera de decir. Se tomó el trabajo de marcar las frases, exclamar, poner énfasis. Se alejó así del tono plano de su padre. Dotó de vigor a sus palabras, con la clara conciencia, entiendo, de que vale tanto lo que dices como el cómo lo dices. Por ahí, bien. Mejorable, pero bien.

Repasó asuntos como Cataluña o la corrupción. Aquí no hizo un paréntesis donde debía, porque tiene cerca un asunto judicial al que debería haber hecho frente sin miedos. Entre otras cosas, porque su hermana está citada a juicio, pero aún no está declarada culpable ni inocente. Creo que hubiera acertado si hubiera conjugado su papel de hermano con su cargo de monarca. Porque a una hermana no se la repudia así, como si no fuera nada tuyo. Pero a una infanta metida, supuestamente, en asuntos turbios, hay que torearla ante el “pueblo”.

También reparó en la crisis y en el paro. Bien. Sin embargo, para mí, el gran desacierto llegó cuando afirmó “Somos una democracia consolidada. Disfrutamos de una estabilidad política como nunca antes en nuestra historia”, ¡Vaya! Yo que pensaba que era un monarca con los pies en la tierra y de un bofetón acaba de demostrarme que no se entera de nada.

Nuestra democracia está bajo mínimos. No tengo mas que recordarle, caballero, que se acaba de aprobar una “ley mordaza” que nos impide a los españoles manifestar nuestro cabreo públicamente y en masa, único derecho que nos queda entre legislación y legislación. La nueva Ley de Seguridad Ciudadana, qué poéticos nos volvemos para poner nombres a normas que coartan nuestra libertad, es anti-constitucional y anti-democrática, ataca los derechos de los ciudadanos y cercena nuestra posibilidad de protestar en sociedad. Lamentable.

También debo recordarle que el partido en el poder tiene la casa llena de “m”, con la corrupción campando por sus anchas y que aquí nadie hace nada más que esconder la cara. Que el conisderado mayor partido de la oposición, por lo que se ve, hasta dentro de poco, tiene sin arreglar un problema con los EREs que es vergonzoso. Y que el presidente de gobierno de este país se esconde tras un plasma  cuando debe aparecer en público para no afrontar su gestión política, caballero.

Si a eso le sumamos una educación convertida en una filfa; una sanidad que niega el derecho a la salud, y a la enfermedad, a muchos seres humanos; que la cultura está maltratada en su afán de castigar a quienes las gestionan por su supuesto ideario y que yo estoy algo asustada por escribir esto ante la evidente falta de libertad de expresión que sufrimos quienes no tenemos un gran medio de comunicación detrás, ¿me puede decir, caballero, qué elementos le permiten hablar de una “democracia consolidada” o “de una estabilidad política como nunca antes en nuestra historia”? Pero, ¿usted dónde vive, caballero?

Con afirmaciones así se aleja uno del “pueblo” y se lo toma a risa. Fíjense que siendo republicana convencida como soy, hay veces que me gustaría ofrecerme a la casa real para asesorarles en sus discursos. No porque yo sea la tía más lista del mundo, que es evidente que no lo soy, sino porque creo que podría abrirle los ojos a alguien que, está claro, no consigue ver.

Por cierto, como es mi último artículo de este año, déjenme que les desee un buen 2015.

 

María Díaz
Periodista
www.mariadiaz.eu


Boletín de noticias: te ofrecemos la posibilidad de estar al tanto de las novedades que te ofrecemos desde las secciones informativas. Pulsa aquí para registrarte.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

cursosbanner