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Esa política que nos contamina

Hubo un tiempo en el que los ciudadanos no nos poníamos la camiseta de tal o cual partido político, que teníamos ideas propias sin contaminarnos de las que nos trasladan los unos y los otros. Hubo un tiempo en el que se llevaba pensar por uno mismo y no caer en el seguidismo de los que mandan o de los que ejercen la oposición. Ese tiempo, por desgracia, ha pasado y ahora somos un poco menos libres para pensar...

26/07/2012 | Javier Peña

Aquellas personas que nacimos en los últimos años de la dictadura franquista o los primeros de la democracia, aprendimos de nuestros mayores algunas ideas que se habían mantenido ocultas durante cuarenta años. Ideas de libertad, de democracia, de respeto a todo tipo de opiniones fueron máximas que recogimos de aquellos que lideraban un proceso que nos ha traído donde ahora estamos.

 

Fueron años en los que la clase política daba ejemplo de entendimiento pese a las diferencias ideológicas tan profundas entre unos y otros. La posibilidad de ceder en algunos planteamientos se veía con buenos ojos con el fín de lograr un objetivo mayor: la libertad y la democracia.

 

Sin embargo, todo esto se ha ido diluyendo. De la colaboración entre los partidos políticos en los albores democráticos hemos pasado a la confrontación. La confrontación sin piedad, la lucha por el poder a costa de llevarnos por delante lo que sea.

 

Puedo poner miles de ejemplos de este tipo de actitudes. Desde el actual ministro de Hacienda, Cristobal Montoro clamando por los pasillos del Congreso en 2010 que da igual que España caiga porque “ya nos encargaremos nosotros de levantarla” hasta los cambios de postura de los socialistas en la oposición frente a lo que hicieron en el gobierno.

 

La mezquindad más absoluta reina en las estrategias de los partidos políticos, más preocupados de ocupar el poder que de resolver el problema de los ciudadanos. Y lo peor de todo es que eso ha contaminado prácticamente al resto de la sociedad.

 

Hubo un tiempo en el que, por ejemplo, los periodistas podían tener su ideología pero todos trataban de actuar con independencia a la hora de juzgar la labor de los gobiernos o los grupos opositores. Sin embargo, ahora vemos en las tertulias a profesionales de la información que parecen agentes de la derecha o de la izquierda. Sin ningún rubor, se posicionan en uno u otro bando aunque a veces, les toque defender lo indefendible.

 

Las tertulias políticas cada vez se parecen más a las del fútbol. Si uno es del Real Madrid, no puede conceder ni un halago a los del barsa y viceversa. En política, ocurre lo mismo. Son auténticos forofos de una ideología o de la otra. Y además los medios de comunicación los buscan así porque no encaja en ese tipo de debates, personas que puedan estar en una materia más próximos al PP y en otras al Psoe. Las cosas claras y el chocolate espeso.

 

Y lo peor es que todo eso también nos está afectando a los ciudadanos. Muy pocas veces, en las discusiones de bar o de casa, se puede llegar a un mínimo entendimiento porque nos han marcado los papeles. Si uno ha sido votante socialista, tendrá que defender a muerte la gestión de este partido y si es votante popular, idem.

 

Hemos llegado a un extremo en el que muy pocos manejan ideas propias, estamos contaminados por los unos o por los otros. Es más, hemos sucumbido a una estrategia de confrontación que sirve para que la clase política esté más tranquila con un pueblo dividido.

Ellos, tras ponerse a parir en sede parlamentaria, son capaces de tomar un cafetito de la manera más amigable en el bar del Congreso de los Diputados. Mientras, nos dejan que nosotros nos aticemos sin compasión para defenderles. Eso es lo que les trae a cuenta porque así no pensamos por nosotros mismos y dejamos de ver la realidad por nosotros mismos para sustituirla por lo que nos cuentan.

 

Conste que alguien se equivocará si lee esta columna, pensando que es un alegato contra la política, y de paso contra la democracia. Yo defiendo y defenderé siempre la libertad pero para eso, necesitamos otro tipo de política, otro tipo de políticos y muchos menos forofos de las dos “Españas”.


Javier Peña
Director Portalparados.es

 

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